Acusa de racista a la afición española

El Sunday Times recoge una entrevista con el presidente de la FIA, Max Mosley, en la que el mandatario asegura que ya en el Gran Premio de Shanghai, disputado la temporada pasada, Anthony Hamilton le confesó que su hijo fué gravemente insultado entonces por aficionados españoles.

El Sunday Times recoge una entrevista con el presidente de la FIA, Max Mosley, en la que el mandatario asegura que ya en el Gran Premio de Shanghai, disputado la temporada pasada, Anthony Hamilton le confesó que su hijo fué gravemente insultado entonces por aficionados españoles.

Los “ataques racistas” proferidos por la afición española en Montmeló hacia el inglés Lewis Hamilton tienen su origen tiempo atrás, según Anthony Hamilton, padre del actual piloto de Mclaren, concretamente se remontan al Gran Premio disputado la temporada pasada en Shanghai.


Y es que al parecer, dichas insinuaciones “xenófobas”, quizá del estilo de las exhibidas en pancartas por aficionados españoles durante los tests realizados en Cataluña, en las que se acusaba al inglés de “llorón” o “bocachancla”, parecen haber lastimado la sensibilidad de la familia Hamilton.


La polémica, no obstante, vuelve a reavivarse por la actitud de la prensa sensacionalista inglesa, que lejos de calmar los ánimos, pone el dedo en la herida y señala a España como un país de alboroto racista. Nada más lejos de la realidad, pese al censurable comportamiento que pudiera haber mantenido una minoría.


Así, el Sunday Times recoge unas declaraciones del presidente de la Federación Internacional de Automovilismo, Max Mosley, en las que afirma que ya en el Gran Premio de China el propio Anthony Hamilton le dijo que Lewis “fue terriblemente insultado por algunas personas. No eran chinos, sino aficionados que habían viajado desde España”. Sin restar credibilidad al cabeza de familia, cabe preguntarse por qué no específicó en su momento que clase de insultos fueron los que soportó su hijo, y la razón por la que la FIA no tomó cartas en el asunto entonces. Es más, ¿cómo pudo asegurar que los increpadores eran españoles si desconoce por completo el idioma? ¿Y cómo pudo identificar los insultos? Carnaza para la prensa británica.


Mosley entra al trapo


Al respecto, ahora, Max Mosley parece tenerlo claro. Según la entrevista recogida por el Sunday Times, el presidente de la Federación considera que “hay que parar cuanto antes este tipo de comportamientos. Si no es así, habrá sanciones y se pueden eliminar los grandes premios que haga falta de la agenda”.


Una advertencia que personalizó en la afición española. “De reincidir en este tipo de actitudes podrían tener problemas en otros países. Por ejemplo, si van a Autralia y se comportan de manera similar, pueden ser arrestados. Podemos hacernos con sus nombres y sus números de pasaporte, de manera que no puedan entrar en otro país”.


 


 

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