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¿Te compensa convertir tu motor de gasolina en uno de gas (GLP)?

20 junio, 2012 por

Actualmente es, con mucha diferencia, la forma más eficaz de reducir el gasto de nuestro automóvil. Con un combustible un 40% más barato, la amortización del sistema de alimentación del motor por gas se produce en unos 25.000 km.

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Ahora está muy de moda hablar de los coches que emplean gas (ya sea GLP o bien el conocido como gas natural o metano) como combustible, pero no es nada nuevo. Para los españoles es algo más desconocido porque la legislación prohibía el uso de este combustible para particulares por temas fiscales. Sin embargo, en países como Holanda, Portugal, Italia o Francia, es casi tan frecuente como el diésel.

Seguramente tu abuelo recuerde los años tras la Guerra Civil Española en los que la escasez de petróleo hizo que proliferasen los camiones y grandes coches que llevaban un enorme depósito de gas acoplado. Eran los años del gasógeno. Consistía en una caldera en la que, al quemarse con escasez de oxígeno el carbón vegetal mezclado con agua, la combustión incompleta de éste producía monóxido de carbono e hidrógeno. Esos dos gases alimentaban las vetustas mecánicas de gasolina en lugar de ésta. Desde estos primitivos sistemas ha pasado casi un siglo, así que no podemos decir que estemos ante una tecnología de última generación…

Actualmente, hay tres tipos de propulsores que funcionan con gas (en realidad, la mecánica es sólo una, un motor de gasolina, lo único que cambia es el sistema de alimentación, dependiendo del tipo de gas que esté preparado para quemar):

 

Cómo repostar Autogás Cepsa8
El gas es menos contaminante y produce menos residuos en el motor.

Hidrógeno: es un gas absolutamente limpio, ya que de su combustión sólo se emite agua. Básicamente, dicha combustión consiste en mezclar oxígeno con el combustible; si al hidrógeno le añado oxígeno, obtengo agua. Es el combustible del futuro, sólo tiene 3 inconvenientes: para disociar el hidrógeno del oxígeno en el agua se consume más energía que la que produce el hidrógeno al quemarse. El segundo gran problema es su almacenaje. No se puede conservar licuado (necesitaría muchísima presión o unas temperaturas bajísimas) y en estado gaseoso ocupa muchísimo volumen. El tercer problema es que es un gas muy inflamable y precisa de sistemas de seguridad costosos.
GLP o LPG o Autogas: son las siglas de Gas Licuado de Petróleo en español o en inglés. Se trata de una mezcla de gas butano y propano que se obtiene de forma natural en los pozos petrolíferos o bien como subproducto en el refinado del petróleo. Al ser sometido a presión, este gas  pasa de estado gaseoso a líquido, ocupando mucho menos volumen. Se almacena a presión y gracias a ello se puede llevar en un depósito relativamente pequeño, algo muy importante en un automóvil. Un depósito de 100 l de gasolina equivale a uno de 107 l de GLP; como ves, casi ocupa lo mismo a igualdad de cantidad de energía. Es un buen punto positivo, pues un depósito pequeño puede colocarse en el hueco de la rueda de repuesto (más o menos, 60 litros, con una autonomía como la de 55 l de gasolina). Su combustión genera vapor de agua y CO2, ambos completamente inocuos -aunque el CO2 provoca efecto invernadero-. Es un hidrocarburo, sus moléculas contienen hidrógeno, oxígeno y carbono que, al combinarse con el oxígeno en la combustión, producen H2O y CO2.
Gas natural o metano: es un gas que se puede obtener de forma sencilla en la naturaleza. Es muy contaminante, ya que ataca la capa de ozono y, además, cada molécula de metano produce el mismo efecto invernadero que 3 moléculas de CO2. De su combustión, al igual que de la del GLP, se obtiene CO2 y H2O, ya que también es un hidrocarburo. Tiene el inconveniente de que no se puede licuar a presiones “normales”, por lo que se almacena en estado gaseoso y ocupa más volumen que el GLP. Para igualar su poder energético al de 100 l de gasolina, necesitaríamos casi 200 l de gas. Esto hace que sea necesario incorporar un depósito bastante voluminoso en el automóvil, con el fin de tener una autonomía similar a la que nos daría la gasolina.

Cómo es un motor de gas

Un motor de gas no es ni más, ni menos que uno de gasolina convencional, lo único que cambia es el sistema de alimentación. No es lo mismo inyectar un líquido pulverizado que un gas (el GLP, aunque se almacena en estado líquido, una vez liberado de la presión al salir del depósito se convierte en gas). Cualquier mecánica de gasolina puede quemar gas; lo único que hay que tener en cuenta es que éste carece de la capacidad de engrase y refrigeración que sí tiene la gasolina. Algunos propulsores necesitan de unos asientos especiales para las válvulas y una junta de culata específica para solventar este problema. En los motores modernos no suele ser necesario, pero sí lo era en los que funcionaban con gasolina con plomo. Hay dos soluciones: preparar la culata para el gas o añadir un depósito de un lubricante especial que se inyecta junto con el gas en los cilindros.
La legislación actual limita la posibilidad de preparar un motor para quemar gas a aquellos que cumplan la normativa anti emisiones Euro IV. Es más un tema fiscal (y de presión para modernizar el parque automovilístico) que por motivos técnicos. En realidad, cualquier mecánica de gasolina -ya sea de inyección o de carburación, turbo o atmosférica, moderna o de “cuando Franco era corneta”- puede técnicamente funcionar con gas. Es más, propulsores “peculiares” como los wankel funcionan muy bien con gas, especialmente con hidrógeno.
La combustión del gas es mucho más limpia que la de la gasolina. Ya sé que la gasolina también es un hidrocarburo y, según mis “ecuaciones de combustión”, también se obtendría agua y CO2, pero lo que sucede es que la gasolina es una molécula mucho más compleja y contiene gran cantidad de impurezas. Además del hidrocarburo puro, lleva azufre, naftas, etc… que producen subproductos tras la combustión. Algunos de esos residuos son gaseosos y otros, sólidos. Estos últimos se van depositando en los asientos de válvula, cabeza de los pistones, conductos de admisión y escape, se mezclan con el aceite… Provocan dos problemas: aumentan la fricción al rozar y arañar las paredes del cilindro y, además, reducen poco a poco el rendimiento, al ir obstruyendo los conductos de admisión y escape, algo así como el colesterol en las venas.

Cómo repostar Autogás Cepsa8
Cada vez hay más surtidores de autogás en España.

Repsol y Cepsa están aumentando notablemente el número de estaciones de servicio con autogás.
Estos inconvenientes se eliminan quemado gas, motivo por el cual los motores reconvertidos a gas son más fiables y suelen durar más.
Como mecánico, he tenido ocasión de trabajar con propulsores de este tipo y siempre lo he agradecido. En los cambios de aceite, éste salía completamente limpio y me manchaba mucho menos las manos. Las bujías también se sustituían sin la menor costra de sedimentos.

¿Cómo hago que mi motor de gasolina funcione con gas?

Para que un motor de gasolina funcione con gas, simplemente se añade un sistema de alimentación en paralelo. El coche conserva la instalación de gasolina y en cualquier momento se puede cambiar de uno a otro combustible.
Dicha instalación suplementaria consiste en un depósito de gas (que se suele montar en el hueco de la rueda de repuesto; los hay de varios tamaños: desde 40 l hasta 100 l para GLP), las canalizaciones hasta el vano motor, la boca de llenado de seguridad, las vávulas de gas -se montan en el colector de admisión, antes de los inyectores de gasolina-, un filtro especial, un sensor de picado, un nuevo indicador de nivel del depósito de gas, un conmutador en el cuadro de mandos para pasar de gas a gasolina y viceversa y una unidad de control que gestiona la inyección del combustible.

Cuánto cuesta la conversión a gas de un motor

El coste de la instalación depende de cada coche; algunos fabricantes como Fiat, Subaru o Saab (esta última sólo para algunos mercados, como el holandés) ofrecen versiones con la instalación de fábrica con un sobreprecio en torno a los 1.800 euros. Lógicamente, en un motor de 6 cilindros el coste de la instalación es superior que en uno de 4, simplemente por necesitar 2 válvulas de gas más. Lo normal es que los talleres especializados hagan este tipo de modificaciones por unos precios que oscilan entre los 2.000 y los 2.500 euros.
El tiempo necesario para realizar la transformación es de unos dos días de trabajo. Hay coches en los que es más sencillo que en otros, eso sí hay que tenerlo en cuenta…

Cuándo compensa la instalación de gas en tu motor

En mi opinión, desde el día en que te compras el coche. Con la diferencia de precio actual entre ambos combustibles (casi el 50%) y tomando como referencia un vehículo con un consumo medio de 7 l/100 km, empezaremos a ahorrar dinero a razón de 3,5 euros cada 100 km tras los primeros 40.000 km -ya he tenido en cuenta el coste de la instalación: 2.000 euros-. Si tienes intención de tener tu coche más de 40.000 km, cuanto antes hagas la transformación, más ahorrarás. Y cuanto más consuma, menos km necesitarás para amortizarlo.

La diferencia de precio es más que evidente.
Hay más razones para hacer la instalación lo antes posible: la primera es que en 2012 algunas comunidades autónomas cuentan con ayudas para dicha instalación que van desde los 0 euros hasta los 2.000 euros, por lo que es posible que en alguna región incluso te salga casi gratis. Estas subvenciones, dada la situación de recortes actual, podrían no estar disponibles para el siguiente ejercicio.
El segundo motivo es fiscal y llega por deducción, debido a lo que ha sucedido con el diésel. El gasoil era muy barato porque tenía un menor gravamen fiscal, ya que estaba destinado a profesionales del transporte. En el momento en el que el parque automovilístico de motores diésel aumentó, subieron los impuestos sobre el gasóleo. Aplicando la lógica, es más que probable que suceda lo mismo con el gas. De momento, está menos fiscalizado, pero cuando el parque sea mayor, probablemente suban los impuestos sobre el gas. Por eso, si eres de los primeros en pasarte a este combustible, podrás utilizarlo de forma “barata” más tiempo.

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Los coches de gas son totalmente seguros.

Verdades y mentiras sobre los motores que funcionan con gas

  • El gas es muy peligroso y puede explotar. Este miedo es culpa de las películas americanas. He visto bombonas de butano en medio de un incendio sin explotar. Lógicamente, si llevamos más combustible, es potencialmente más peligroso, pero los sistemas de seguridad son muy fiables. El momento más crítico tal vez sea el repostaje, ya que es la única ocasión en la que interviene la mano del hombre (y ya sabemos cómo “las gastamos” a veces…). Aún veo gente llenando el depósito de gasolina en un autoservicio con un cigarro en la boca y la manguera en la mano. El riesgo de incendio es muy bajo y el de explosión, casi inexistente: no es superior al de un depósito de gasolina. De hecho, paradójicamente, el mayor peligro de explosión se tiene con el depósito de gasolina vacío, ya que los vapores de este combustible son muy explosivos, mucho más que la propia gasolina líquida.
  • Los coches de gas tienen menos autonomía. Mucha gente es reticente a instalar el circuito de gas, ya que cree que, al haber pocas “gas-lineras”, puede no encontrar a mano un surtidor donde repostar. Como decía antes, los coches de gas siguen conservando el sistema de alimentación de gasolina, por lo que la autonomía es mucho mayor al contar con dos depósitos. Si no hay gas, siempre podrás repostar gasolina.
  • Los coches de gas pierden potencia. Esto es cierto. Se dan dos circunstancias: la primera de ellas es que el motor de gasolina está diseñado para quemar este carburante, por lo que su rendimiento óptimo es con ese combustible. El segundo motivo es que el poder energético del gas es algo menor que el de la gasolina. Esto hace que existan pérdidas de rendimiento que suelen estar entre el 5% y el 10%. Curiosamente, las mecánicas sobrealimentadas son las que menos pérdidas de potencia padecen al funcionar con gas. En cualquier caso, es menor que la diferencia de potencia que notamos cuando conectamos el aire acondicionado.
  • Los coches de gas consumen más. También es cierto; el motivo es el mismo que el señalado anteriormente por la pérdida de rendimiento. En cualquier caso, el aumento de consumo es de sólo un 5% o un 7%, mientras que la diferencia de precio entre los combustibles es de más del 40%… Sigue siendo más económico el gas.
  • Los coches de gas dan más averías. Antiguamente, podía ser así, pero ya no. Los asientos de válvula y las juntas de culata de los motores actuales aguantan perfectamente. En realidad, los propulsores de gas son bastante más fiables, al no producirse residuos sólidos en la combustión, como indicaba algunos párrafos más arriba.
  • Los coches de gas no pueden aparcar en parkings públicos. Esto era así hace tiempo, ya que los sistemas de alimentación no eran tan precisos como ahora. Esto provocaba que por el tubo de escape saliese parte del gas sin quemar (seguro que alguna vez has notado olor a butano detrás de un taxi viejo). Al ser un gas pesado, ese butano se quedaba en la parte baja de los garajes y, si circulaban muchos coches a gas por el parking, la concentración de este elemento podía ser peligrosa. Los actuales sistemas de alimentación son ultra-eficientes y la probabilidad de emitir gas sin quemar por el escape es casi inexistente. Además, los parkings cuentan con modernos sistemas de detección de gases, así que… Este mito ya no es tal.
  • Los coches de gas son más peligrosos en caso de accidente. Las instalaciones modernas no se parecen en nada a los antiguos taxis (siempre pongo este ejemplo porque en España eran los únicos coches que se veían funcionar con gas). Los depósitos modernos son mucho más seguros y van colocados en zonas bastante protegidas en caso de impacto. Por desgracia, nuestro cráneo, tórax y cadera son mucho más susceptibles de sufrir una fractura que el depósito de gas.
  • Los coches de gas se quedan sin maletero. Como se deduce de uno de los primeros párrafos, los que funcionan con hidrógeno (casi exclusivamente prototipos experimentales) y con metano sí pierden algo de capacidad de maletero, al precisar de voluminosos recipientes de almacenamiento. Por el contrario, los de GLP sólo pierden el hueco de la rueda de repuesto; el volumen de carga es prácticamente el mismo.
  • Apenas hay gasolineras en las que repostar. Esto es cierto debido a la legislación española, que hasta 2003 limitó la proliferación de coches a gas (y, si no había demanda, las petroleras no tenían por qué poner surtidores de gas). En los últimos 4 años se ha pasado de 36 surtidores a 200 sólo en la red Repsol. Esta petrolera tiene un compromiso firmado para abrir otras 200 “gas-lineras” más hasta 2014, a razón de 100 nuevas cada año. ¿Te convencen sus ventajas?

Rubén Fidalgo

176 Comentarios

juan morillo 9 febrero, 2016

Como se explica que la zona donde yo resido estaba el litro de Glp a 31 centimos hace diez dia con un barril de Petroleo sobre los 30 $ y que desde la senana pasada subieran a 44 centimos con el barril al mismo precio

Rubén Fidalgo 9 febrero, 2016

Lamento no tener una respuesta políticamente correcta a tu cuestión, pero el motivo es el mismo por el que llené el depósito de gasóleo de uno de los coches de pruebas la semana pasada a 0,699 euros y ayer a 0,98 euros pese a que el barril de petróleo ha subido sólo 3 dólares (un 10%)

Marco Subieta 17 abril, 2016

me compre un auto cero kilometro, mi cosulta es a los cuantos kilometros puedo convertir de gasolina a gas Vehicular??

Ruben Fidalgo 17 abril, 2016

Hola, debes consultar las condiciones del contrato de compra del coche. Si no hay nada especificado, en principio desde el primer momento. De lo contrario, tendrás que esperar a que pase el período de garantía del coche. UN saludo y gracias por tu consulta.

Pep Torner 23 mayo, 2016

Tengo encargado un Golf Sportsvan, con el que espero hacer un buen quilometraje. De gasolina, por supuesto. Para instalar el GLP, ¿debo esperar mejor a que finalice la garantía?

Rubén Fidalgo 25 mayo, 2016

Hola Pep Torner, cualquier modificación de importancia en el vehículo supone la pérdida de la garantía, por lo que en principio sí es recomendable que esperes un tiempo a hacer la instalación, al menos el primer año, por si hay algún fallo en la unidad. Normalmente los fallos en período de garantía suelen aparecer al principio, luego la mayoría de problemas surgen una vez finalizada. Mi consejo es que esperes al menos el primer año. Un saludo y gracias por tu consulta.

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