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El Seat León 1.6 TDi DSG 115 CV Style 2017, a prueba40

El Seat León 1.6 TDi DSG 115 CV Style 2017, a prueba

18 abril, 2017 por

El Seat León se ha puesto al día y, tras su presentación, sometemos a examen a una de las versiones con más potencial pese a la cruzada actual contra las mecánicas diésel: el 1.6 TDi con cambio automático DSG de 7 marchas y acabado Style, que incorpora mejoras interesantes.

Nuestra valoración: 7,3 Notable

Diseño 7

Bastante bueno

Motor 7

Bastante bueno

Comportamiento 8

Notable

Interior 7

Bastante bueno

Equipamiento 7

Bastante bueno

Consumos 8

Notable

Destacable

  • Relación precio/producto
  • Consumos ajustados
  • Facilidad de uso

Mejorable

  • Mecánica ruidosa
  • Austeridad interior
  • Campaña antidiésel

Seat ha aprovechado algunas de las soluciones presentadas en el lanzamiento del Seat Ateca para mejorar uno de sus pilares: el Seat León. Tras un leve lavado de cara llevado a cabo hace pocas semanas, el compacto español incorpora, entre otros, los faros LED del Ateca (de mejor calidad, con más luz y el gadget de la luz diurna que cambia a amarillo como indicador de dirección), su sistema de carga del smartphone por inducción, la nueva consola central con freno de estacionamiento de mando eléctrico… En definitiva, consigue ofrecer un mejor producto y mantenerlo competitivo frente a rivales más recientes, como el Renault Mégane o el Hyundai i30.

El resultado es bueno y el Seat León 1.6 TDi de 115 CV con cambio DSG de 7 marchas probado convence. Sus prestaciones son correctas, la caja de cambios ha mejorado mucho en un apartado crítico como es el de la suavidad de manejo en maniobras a poca velocidad y  la mayoría de sus pequeños defectos se han pulido -ventajas de no ser un “novato”-. Respecto a sus rivales, el Seat León ofrece una buena calidad constructiva, una mecánica probada y fiable y una conducción que resulta muy agradable y fácil para la mayoría. Donde más se nota el paso de los años en el Seat Leon es en su estética, sobre todo respecto a los modelos más recientes (como los citados anteriormente). No es el mejor en ningún apartado, pero su nota media es alta y no tiene grandes defectos, por lo que al final nos encontramos con un producto que resulta muy recomendable.

Seat León: ¿diésel o gasolina?

Los consumos del Seat León son bastante ajustados.40
Los consumos del Seat León son bastante ajustados.

Aunque hasta ahora la mayoría acudían al concesionario como walking deads preguntando por un modelo diésel, aunque sólo lo fuesen a usar por ciudad y menos de 20.000 km anuales, poco a poco la realidad se está haciendo evidente y cada vez más usuarios se plantean la disyuntiva entre elegir un diésel o uno de gasolina.

En el caso de la unidad probada, la versión de gasolina con una potencia equivalente (el 1.4 TSi de 125 CV) tiene un precio de 17.950 euros, mientras que este diésel cuesta 19.780 euros (21.470 € en el caso de elegir el cambio DSG). En mi opinión, salvo que vayas a hacer muchos kilómetros anuales, es más razonable gastarse los euros extra que cuesta el cambio automático que adquirir la versión diésel. Es decir, para la mayoría de los compradores sería más recomendable comprar el gasolina con cambio automático que el diésel con cambio manual casi por el mismo precio.

Los cambios hacen que el León se parezca un poco más al Ateca.40
Los cambios hacen que el León se parezca un poco más al Ateca.

Estéticamente los cambios respecto a las anteriores generaciones del Seat León son mínimos. Sólo si tienes uno al lado de otro, los verás claramente, pero, para que te hagas una idea y te recrees en nuestra galería de fotos, te los destaco:

  • Faros: en el frontal se han cambiado los faros. Además de mejorar la calidad de sus leds (ahora sí dan una luz más que buena), se cambia ligeramente su apariencia, sobre todo cuando encendemos los indicadores de dirección, que ahora son como en el Ateca y permutan de luz de marcha diurna a intermitencia, logrando un efecto muy llamativo y resultando muy visibles.
  • Paragolpes delantero: el parachoques delantero tiene unas nervaduras más marcadas que le dan un aspecto más deportivo, así como una toma de aire inferior algo mayor.
  • Rejilla del radiador: el entramado de la parrilla frontal también cambia su diseño, con un efecto tridimensional más marcado.
  • En la vista lateral, el único cambio son las nuevas llantas introducidas en el catálogo, aunque la unidad de pruebas lleva las de serie del acabado Style 225/45-17, una medida muy razonable para sus prestaciones.
  • Pilotos traseros: las luces traseras también cambian ligeramente su apariencia y son leds, muy visibles y más atractivos.
  • Parachoques trasero: al igual que en la parte delantera, en la trasera se ha cambiado el paragolpes. Ahora tiene unas nervaduras más marcadas y deportivas.

El cambio sufrido no es radical, pero sí logra mejorar el aspecto del Seat León, que parece más moderno y agresivo de manera sutil.

Por lo demás, es el mismo Seat León de siempre, con un buen nivel de ajustes y un diseño en el que los aspectos prácticos están cuidados sin que se resienta la estética, con buenas y amplias puertas, sin relieves demasiado expuestos a golpes, etc.

Rubén Fidalgo

Rubén Fidalgo

Vinculado con el mundo del automóvil desde la infancia, ha trabajado como restaurador de coches clásicos, gerente de concesionario oficial, responsable de posventa en servicio multimarca y monitor en escuela de perfeccionamiento de técnicas de conducción. Lo sabe todo en esto del motor... y sigue aprendiendo cada día.

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