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Renault Mégane Sport Tourer 165 CV: el familiar sport48

Renault Mégane Sport Tourer 165 CV: el familiar sport

25 Abril, 2017 por

El Renault Mégane Sport Tourer con el motor de 165 CV diésel y el cambio automático EDC sorprende por su excepcional comportamiento en carretera, aunando un gran confort de rodadura con una eficacia y seguridad absolutas. Aquí te contamos todos sus detalles.

Nuestra valoración: 7,8 Notable

Diseño 8

Notable

Motor 7

Bastante bueno

Comportamiento 9

Sobresaliente

Interior 8

Notable

Equipamiento 8

Notable

Consumos 7

Bastante bueno

Destacable

  • Comportamiento dinámico
  • Confort
  • Equipamiento

Mejorable

  • Ruido de la mecánica
  • Algunos grillos interiores
  • Lentitud start & stop

Después de la breve toma de contacto durante la presentación de la carrocería familiar del Renault Mégane, llega el momento de examinar a fondo el Renault Mégane Sport Tourer, en este caso la versión tope de gama diésel, con el motor 1.6 dCi de 165 CV asociado al cambio EDC de 6 marchas, mecánica que sólo está disponible con el acabado GT.

Renault ha visto claro que el mercado de este tipo de berlinas busca más un coche versátil -para, por ejemplo, practicar deportes al aire libre- que por necesidades de espacio como vehículo familiar o el clásico coche de viajante. Por ello, han cambiado la denominación de las siluetas “familiares”, han pasado de términos como Station Wagon o Break y han añadido la palabra Sport. Realmente, cuando uno ve el nuevo Mégane Sport Tourer al lado del Mégane, sí que aprecia una línea más deportiva en el modelo de la prueba de hoy, en gran medida gracias a la marcada línea ascendente de su cintura, que hace que el techo parezca ir muy tendido en la parte trasera. Además, su proporción entre longitud y altura hace que parezca más estilizado, bajo y aerodinámico.

Si, además, añadimos el acabado GT, que sólo está disponible con la mecánica de 204 CV de gasolina y este dCi de 165 CV con el cambio EDC del Renaul Mégane Sport Tourer dCi GT, el resultado es redondo y nos encontramos con un coche que entra por los ojos, de diseño atractivo y que, además de un interior más versátil y práctico que el del compacto, añade un comportamiento de primera. Gracias a su sistema de dirección a las 4 ruedas 4Control y a su buena puesta a punto del chasis, el Mégane Sport Tourer es capaz de aunar un gran confort de marcha y un dinamismo digno de llevar el apellido GT.

Frente a sus rivales, este francés destaca por el confort de marcha, así como por su capacidad para maniobrar en espacios reducidos, su nivel de equipamiento y el disfrute que ofrece a quien lo conduce. Donde está algo por detrás de modelos como el Opel Astra Sport Tourer o el Peugeot 308 SW es en la calidad percibida de los materiales del interior, con unos plásticos en la consola central y algunos grillos en el interior que restan puntos a un coche que, por lo demás, constituye  una alternativa muy recomendable.

4Control: mucho más que dirección en las ruedas traseras

El Mégane es un coche de reacciones seguras.48
El Mégane es un coche de reacciones seguras.

Renault lleva ya algunos años apostando por esta tecnología de eje trasero direccional -que la marca denomina 4Control- que no es nada nuevo pero sí es poco frecuente. Aunque en la década de los ochenta marcas japonesas como Honda o Mazda incluían esta complicación en sus modelos, en la actualidad sólo vehículos de muy alta gama como las versiones más deportivas del Porsche 911, las series 5 y 7 de BMW o el nuevo Lexus LC 500 lo equipan. En este sentido, Renault se desmarca de sus rivales ofreciendo esta característica diferenciadora y que es realmente efectiva.

Su funcionamiento es espectacular (puedes verlo en detalle en la vídeo prueba del Renault Espace 2015 ) y hace que el Mégane GT pueda ser un coche realmente ágil en zonas viradas sin recurrir a suspensiones como tablas. También aporta mucha seguridad en los cambios de carril a alta velocidad en autopista y a la hora de tener que maniobrar en espacios reducidos, facilitando un radio de giro mínimo.

La línea lateral es más deportiva que la de la berlina.48
La línea lateral es más deportiva que la de la berlina.

En la actualidad, las versiones “familiares” cada vez ganan más adeptos, incluso en España, que sigue siendo uno de los países de Europa con menor volumen de ventas de estas siluetas, mientras que en otros, como Suiza, son más vendidos que las berlinas.

Gran parte de este incremento en las ventas de las siluetas como la de este Sport Tourer se debe a que los fabricantes han cedido algo de practicidad para ganar atractivo. Se acabaron las lunas traseras completamente verticales o los enormes cristales laterales. Ahora la zaga va muy tendida, la cintura sigue un trazo ascendente muy marcado que hace que “la tercera ventana” se reduzca drásticamente y se añaden bordes cromados y molduras para hacer que la vista lateral sea mucho más estilizada, hasta el punto de resultar más elegante, proporcionada y deportiva que la de la berlina de la que derivan.

En el caso del Mégane Sport Tourer de la prueba de hoy, ese toque “sport” (valga la redundancia) se ve remarcado por el acabado GT, que añade elementos como los siguientes:

  • Carcasas de los retrovisores a juego con las llantas y barras del techo.
  • Faldón delantero más bajo y con tomas de aire laterales.
  • Entramado de la rejilla delantera deportivo.
  • Paragolpes trasero con difusor inferior pintado.
  • Salida de escape deportiva.
  • Llantas de aleación de 17 pulgadas (con neumáticos 225/45-17).
  • Spoiler sobre la luneta trasera.
  • Anagramas GT Sport en el frontal, laterales y trasera.

El color azul, que la mayoría ya asociamos con las versiones deportivas de Renault, también contribuye a darle ese aspecto más dinámico, y la verdad es que este Mégane entra por los ojos. Los acabados son buenos y se ve cuidado en los detalles a la hora de combinar colores, por ejemplo, haciendo coincidir en tonalidad las llantas, las barras del techo, el faldón trasero y las carcasas de los retrovisores. En otros rivales, unas cosas van en negro satinado, otras en gris, otras en el color de la carrocería… y al final tienes una carrocería “tutti frutti” demasiado recargada.

Otro elemento con el que juega Renault para darle personalidad a sus diseños son los pilotos traseros led (que, además de atractivos, son muy visibles) y la firma de las luces diurnas delanteras. Un buen detalle es que en este coche los pilotos traseros también se encienden con las luces de marcha diurna, lo que hace que el Mégane siga siendo visible aunque su conductor entre en el túnel con las luces apagadas, un error que se está haciendo muy frecuente en la actualidad, pues el brillo de las luces diurnas delanteras hacen pensar al conductor que lleva las luces de cruce encendidas cuando en realidad no es así.

Ya que hablo de las iluminación, los faros de esta versión son full led. Su luz es buena pero tampoco es de las mejores del mercado, incluso hay rivales con faros bi-xenón con mejor luz (hasta el Renault Clio que probé hace unos meses iluminaba más la calzada). Lo que no funciona muy bien es el asistente de luz de carretera. En la unidad de pruebas dejaba más veces de lo deseable conectadas las largas, lo que provocaba deslumbramientos al resto del tráfico.

Las puertas son amplias y dejan un acceso muy cómodo al interior, lo mismo que el portón trasero, que abre hasta el borde de la defensa y permite un umbral de carga muy bajo.

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Rubén Fidalgo

Rubén Fidalgo

Vinculado con el mundo del automóvil desde la infancia, ha trabajado como restaurador de coches clásicos, gerente de concesionario oficial, responsable de posventa en servicio multimarca y monitor en escuela de perfeccionamiento de técnicas de conducción. Lo sabe todo en esto del motor... y sigue aprendiendo cada día.

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