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Prueba: Infiniti Q50 2.2d GT47

Prueba: Infiniti Q50 2.2d GT

12 Septiembre, 2014, modificada el 15 Septiembre, 2014 por

El Infiniti Q50 es un japonés que intenta hacerse un hueco en una Europa dominada por un grupo de alemanes que todos conocemos. Y lo cierto es que ha llegado preparado para la batalla. ¿Cuáles son las virtudes de esta berlina de apenas un año de vida?

Nuestra valoración: 8,0 Notable

9

7

8

7

8

9

Destacable

  • Diseño atractivo.
  • Motor poco "gastón".
  • Estabilidad en carretera.

Mejorable

  • Ruido mecánico.
  • Maletero poco aprovechable.
  • Espacio plaza central.

El Infiniti Q50 compite en el mercado europeo desde hace menos de un año y lo hace con rivales que conocen más que bien el territorio en el que se mueven. Así, en su punto de mira se sitúa el trío de berlinas premium por excelencia: Audi A4, BMW Serie 3 y Mercedes Clase C, al que el modelo japonés se enfrenta en solitario y sin complejos.

Nuestros días de convivencia con el Q50 han servido para comprobar que estamos ante una alternativa más que válida a los germanos. Su mayor baza es su diseño, con unas líneas que atraen miradas y aportan una exclusividad que por veteranía sus contrincantes ya no pueden ofrecer. Pero la berlina de Infiniti no renuncia a un buen conjunto, con una calidad general que no tiene nada que envidiar a sus oponentes y un interesante motor diésel de 170 CV que destaca por su bajo consumo.

Todo lo anterior se resume en un precio en consonancia con sus competidores e incluso algo inferior en las versiones de acceso -a igualdad de motorización-. En nuestro caso, el acabado GT (todavía existen otros dos superiores) incorpora prácticamente todo lo necesario en su equipamiento y sitúa la factura final en 38.850 euros, sin tener en cuenta descuentos.

No obstante, todos estos atributos destacables del Q50 no quedan reflejados en las estadísticas de ventas, donde todavía se sitúa lejos de su competencia. No hay demasiadas razones objetivas más allá del desconocimiento de la marca y la escasa red de concesionarios para explicar esta situación. Son inconvenientes que el paso del tiempo seguramente solucionará.

Infiniti Q5047
El diseño está muy cuidado.

Cuando uno lleva un coche que hace girar cabezas a su paso (también en los semáforos), sabe que conduce algo especial. Bien es cierto que muchos se muestran extrañados al contemplar el emblema poco conocido que luce este modelo, y cuya punta, inscrita en un óvalo, representa la cima de la perfección que pretende alcanzar Infiniti, pero la realidad es que la mayoría de las miradas las atrae la silueta de este Q50.

Una de las conclusiones que sacamos al contemplar la figura de esta berlina es que Infiniti se toma muy en serio sus concept cars e intenta mantener su esencia en los vehículos que llegan a producción. En este sentido, uno de los elementos más característicos son sus faros principales, que con las luces diurnas parecen imitar la mirada de una persona. La parrilla de aspecto tridimensional confirma el mimo por el detalle presente en este modelo.

Un recorrido por su cintura nos lleva hasta un pilar C con forma de media luna muy peculiar y una tapa del maletero que termina en ligera ascensión y simula un pequeño alerón. Pero las verdaderas protagonistas aquí son las dos enormes e imponentes salidas de escape, que contribuyen a ese aire deportivo que Infiniti ha buscado.

Este exterior dinámico lleno de formas llamativas y con personalidad invita a pensar que Infiniti ha sabido muy bien por dónde atacar a sus rivales germanos, mucho más conservadores en su diseño.

Autor: Autocasión

1 Comentario

DeXinla 17 Marzo, 2015

Buena prueba, quizás algo superficial, pero comentarios reales.
Me gustaría comentarle concretamente si su percepción con el cambio manual fue solamente “esponjosa” o encontró alguna otra cosa que no le gustó.
Saludos
DeXinla

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