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Prueba Honda HR-V 1.5 i-VTEC Elegance30

Prueba Honda HR-V 1.5 i-VTEC Elegance

8 Abril, 2016, modificada el 13 Abril, 2016 por

Ponemos a prueba uno de los últimos vehículos en aterrizar en el reñido segmento de los SUV compactos. Las principales bazas del Honda HR-V son un habitáculo muy bien aprovechado y una imagen moderna.

Nuestra valoración: 7,0 Bastante bueno

7

6

7

8

7

7

Destacable

  • Magic Seat
  • Habitáculo espacioso

Mejorable

  • Motor gasolina
  • Hueco tras la consola central

Las siglas HR-V se corresponden con High-riding Revolutionary Vehicle y, efectivamente, con la primera generación del Honda HR-V estábamos ante un vehículo revolucionario, un pionero. Sin embargo, un diseño de estas características, a día de hoy, no supone ninguna revolución automovilística, sino más bien todo lo contrario.

La primera entrega de este modelo se lanzó al mercado en 1999 y se mantuvo en producción hasta el 2005. En 2015, 10 años después del cese de su fabricación, la marca nipona recuperó la denominación HR-V con la firme intención de hacerse con un hueco en el reñido segmento de los SUV compactos que ahora sí gozan del favor del público.

Es difícil encajar al Honda HR-V en una determinada categoría, ya que se encuentra a medio camino entre, por ejemplo, un Renault Captur y un Renault Kadjar. En cualquier caso, tanto si lo enfrentamos a rivales de mayor tamaño, como Suzuki S-Cross, o de menores dimensiones, como el Suzuki Vitara, la lista de rivales es muy amplia: Nissan Qashqai, Opel Mokka, Jeep Renegade, Mazda CX-3, Kia Sportage, Hyundai Tucson

¿Qué ofrece el Honda HR-V frente a sus rivales? Pues, por encima de todo, un espacioso  y versátil habitáculo que cuenta, además, con la genial solución “Magic Seat” que ya hemos podido ver en otros modelos de la marca, como el Honda Civic. Además, un completo equipamiento y una estética atractiva le ayudan a sumar puntos frente a sus alternativas.

Sin embargo, las numerosas virtudes del Honda HR-V se ven lastradas, como veremos más adelante, por un motor de gasolina que no está a la altura del vehículo.

El Honda HR-V cuenta con una imagen atractiva

Prueba Honda HR-V gasolina30
El frontal es la parte más atractiva del Honda HR-V.

El diseño del nuevo Honda HR-V poco o nada tiene que ver con las rompedoras y cuadradas líneas de su antecesor, y es que 16 años, los que separan a uno y otro vehículo, dan para mucho en la industria del automóvil y las tendencias de diseño.

La parte más destacada en el diseño del Honda HR-V es el frontal, donde la marca ha conseguido conjugar robustez y dinamismo al mismo tiempo. La prominente parrilla, presidida por el logo de la marca, le otorga una presencia muy sólida, pero el diseño alado de la calandra le confiere ese efecto más estilizado. Además, el capó cuenta con unos nervios muy marcados que terminan de bordar la preciosa vista delantera. La unidad de pruebas contaba con ópticas y luces diurnas convencionales que, sin resultar feas, no tienen el atractivo de las de tipo LED del acabado superior.

En la vista lateral, Honda se ha esforzado por aunar, al igual que en la parte frontal, fuerza y deportividad. Para conseguirlo, ha empleado dos nervaduras muy marcadas, una en la parte baja de las puertas, y otra en línea ascendente y que viene a morir en las ventanillas posteriores de línea descendente para crear ese efecto coupé. Además, Honda ha querido acrecentar ese estilo deportivo al esconder las manillas de las puertas en el borde del cristal, un truco ideado por Walter Da Silva en ese ejercicio de estilo que supuso el Alfa Romeo 156.

Por su parte, la zaga es la zona menos conseguida del vehículo. Cuenta con unas ópticas de generoso tamaño y, por lo tanto, muy visibles. Además, al situarse en una posición elevada quedan menos expuestas a los golpes. Asimismo, al igual que sucede con los faros delanteros, emplean bombillas tradicionales, ya que la tecnología LED queda reservada al acabado Executive, el más alto de la gama.

El Honda HR-V mide 4,3 metros de largo y 1,8 metros de ancho y tiene una altura de 1,6 metros.

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Marcos Diego

Marcos Diego

Creció en un Lancia Delta, su primer coche fue un Alfa Romeo 156 y ahora conduce un Alfa Romeo GT. Hasta que llegue el momento de su inevitable marcha para sustituir a Sergio Marchionne a los mandos del gigante turinés, disfrutamos de él en Autocasión.

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