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Prueba del Subaru Forester XT 240 CV54

Prueba del Subaru Forester XT 240 CV

30 marzo, 2017, modificada el 31 marzo, 2017 por

Aunque es de los más veteranos del mercado, el Subaru Forester mantiene el tipo en el mercado gracias a una dinámica de conducción que emociona. Ahora que el diésel está en horas bajas, tal vez sea la hora de comprar una joya como ésta de gasolina, aunque sus consumos no son nada contenidos.

Nuestra valoración: 6,8 Bastante bueno

Diseño 6

Bueno

Motor 8

Notable

Comportamiento 9

Sobresaliente

Interior 6

Bueno

Equipamiento 7

Bastante bueno

Consumos 5

Correcto

Destacable

  • Prestaciones
  • Comportamiento dinámico
  • Imagen diferenciada

Mejorable

  • Consumos elevados
  • Austeridad interior
  • Cinturón central trasero

Aunque hay muchas marcas que se anotan el tanto de haber inventado el concepto de SUV, lo cierto es que Subaru, menos conocida para la mayoría, sí puede presumir de ser pionera en este campo con modelos como el Subaru Forester.

Con la nueva generación del modelo a punto de presentarse, toca dar un repaso a la versión más potente del Subaru Forester, con el motor de gasolina de 240 CV de 2,5 litros de cilindrada y turbo.

Su estética ya acusa el paso de los años, con unas formas muy cúbicas y angulosas que recuerdan algo a las del Mercedes GLK, pero donde más se le nota su veteranía es en la dotación de sistemas electrónicos y, especialmente, en materia de asistentes a la conducción, los conocidos como ADAS (Advanced Driver Assistant Systems).

Tras una semana de convivencia, la verdad es que en ningún momento he echado de menos que alguien condujese por mí, al contrario, el Forester es un coche a cuyos mandos uno disfruta. Tal vez su mayor pecado sea su elevado consumo… y es que la potencia sale de algún sitio y lograr que un coche de 1,7 toneladas en orden de marcha se mueva con la agilidad del Forester XT tiene su coste.

Un coche para conducirlo

El Forester no puede negar su procedencia Subaru.54
El Forester no puede negar su procedencia Subaru.

En un momento en el que los sistemas de asistencia a la conducción cada vez son más frecuentes, se agradece encontrarse con un “oasis” para conductores, un coche en el que uno es el protagonista. Sí, tiene electrónica, pero encaminada a hacerte disfrutar más del Subaru, como su sistema de faros adaptativos, con una luz excelente y una buena iluminación en curva.

Pese a su elevada altura libre al suelo, la construcción del Forester permite que su centro de gravedad no esté mucho más alto que en una berlina convencional, de modo que su comportamiento en carretera no se ve penalizado y se puede permitir el lujo de pasar por zonas algo complicadas fuera del asfalto. A ver, no es el mejor 4×4 en campo ni el mejor deportivo en carretera, pero sí que va mucho mejor que la mayoría de los SUV en ambos terrenos.

Aunque los cambios de variador continuo suelen dejar un mal sabor de boca a los que “nos gusta conducir”, en el caso del Forester me he encontrado con uno de los mejores CVT que he probado nunca. En modo manual, hace exactamente lo que le pidas, no toma decisiones raras y, en modo automático, su respuesta es contundente y sin excesivos resbalamientos parásitos.

En definitiva, este Subaru Forester es uno de esos coches que, aunque tiene sus pecados, uno está deseando coger para disfrutarlo.

Las formas angulosas del Forester tienen personalidad pero están algo trasnochadas.54
Las formas angulosas del Forester tienen personalidad pero están algo trasnochadas.

Los años no pasan en  balde y, aunque Subaru tampoco es de esas marcas cautivas de las modas y diseños arriesgados, al Forester se le notan. Sus formas son cuadradas y no tienen demasiada gracia. Para mi gusto incluso ha ido un paso atrás en esta generación respecto a su predecesora, pero no cabe duda de que es un coche bien fabricado y con unos ajustes en la carrocería de gran calidad.

La vista frontal varía en las versiones XT, que cuentan con un faldón delantero en el que hay unas tomas de aire laterales más grandes que le dan un aspecto más deportivo al coche. Un detalle inteligente es que el faldón que reduce el paso de aire por la parte baja del coche, en vez de estar en la punta del paragolpes, va apenas por delante de las ruedas. De ese modo, queda protegido de golpes al aparcar en batería o atacar una rampa. Esto, unido a su corto voladizo delantero, otorga al Forester un ángulo de ataque mejor incluso que el de muchos 4×4 “de verdad”.

Los faros quedan algo expuestos a los golpes contra las ramas de los bordes de los caminos, pero su construcción es robusta y sus anclajes también.

En la vista lateral queda patente su elevada altura libre al suelo y su corto voladizo trasero. El resultado son unas buenas cotas como 4×4 en cuanto a ángulo ventral y de salida se refiere.

La vista trasera es muy sobria, con unos pilotos que tienen buena iluminación pero un diseño muy anodino.

La buena distancia entre ejes en proporción a su longitud hace que el Forester ofrezca un interior espacioso a los pasajeros, que, además, cuentan con un cómodo acceso al habitáculo gracias a la altura del asiento y al tamaño de las puertas y el portón trasero.

En resumen, el Forester no es un coche que entre por los ojos, pero su diseño es práctico y está bien fabricado.

Rubén Fidalgo

Rubén Fidalgo

Vinculado con el mundo del automóvil desde la infancia, ha trabajado como restaurador de coches clásicos, gerente de concesionario oficial, responsable de posventa en servicio multimarca y monitor en escuela de perfeccionamiento de técnicas de conducción. Lo sabe todo en esto del motor... y sigue aprendiendo cada día.

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