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Prueba del SsangYong XLV D16T Limited40

Prueba del SsangYong XLV D16T Limited

19 diciembre, 2016 por

Durante la prueba del SsangYong XLV, hemos podido comprobar todas las virtudes de un modelo con el que la marca pretende seguir la estela de éxito del Tívoli. Examinamos a fondo el último modelo de la marca coreana en llegar a los concesionarios.

Nuestra valoración: 7,5 Notable

Diseño 7

Bastante bueno

Motor 7

Bastante bueno

Comportamiento 7

Bastante bueno

Interior 7

Bastante bueno

Equipamiento 9

Sobresaliente

Consumos 8

Notable

Destacable

  • Precio
  • Equipamiento
  • Consumo

Mejorable

  • Anchura en las plazas traseras
  • Volante sin ajuste en profundidad
  • Resolución de la cámara trasera

Hasta el lanzamiento del SsangYong XLV, la marca coreana era uno de los pocos fabricantes que podía presumir de que todos sus modelos contaban con la posibilidad de montar un sistema de tracción integral. Además, su oferta estaba compuesta, salvo por el enorme familiar Rodius, de vehículos con una clara vocación off-road.

Pues bien, con la llegada del SsangYong XLV de la prueba, al que la marca define como monovolumen compacto, ésta se adentra en un nuevo terreno, hasta ahora inexplorado por ellos, con el objetivo de conquistar a nuevos clientes y seguir la estela de éxito que ha cosechado con el Tívoli, un modelo que, tras unos meses en el mercado, ya se ha convertido en el vehículo más vendido de la marca en toda su historia. Precisamente, el SsangYong XLV no es otra cosa que un Tívoli al que se le han añadido 20 centímetros en el voladizo trasero, lo que se traduce en una mayor capacidad de carga.

En líneas generales, el XLV es un coche confortable que cuenta con un interior espacioso y de una calidad muy superior a la exhibida por la marca en todos sus modelos anteriores salvo el Tívoli, claro está. Además, cuenta con una relación precio/calidad/equipamiento realmente conseguida y que, sin duda, puede poner en aprietos a los más veteranos de la categoría.

Dado que SsangYong lo encuadra en el segmento de los monovolúmenes compactos, aunque bien podrían venderlo como un SUV, sus rivales son, entre otros, el Ford C-MAX, el Citroën C4 Picasso y el Toyota Verso.

Por cierto, las siglas XLV provienen de eXciting Lifestyle Vehicle.

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Coger un coche, el Tivoli en este caso, y añadirle 20 centímetros extra al voladizo trasero puede parecer fácil, pero no lo es, ya que el resultado más probable sería que se notase que es un añadido pensado con posterioridad a la idea original.

Sin embargo, los diseñadores del SsangYong XLV han logrado que esa longitud extra quede perfectamente integrada en el diseño del vehículo. La forma de techo flotante que se consigue al romper la continuidad del pilar C, una solución que ya hemos visto en otros modelos como el último Astra o el Lexus RX, contribuye a aligerar la vista lateral del vehículo y, además, le otorga cierto parecido con el Rodius, ya que el gran monovolumen de la marca también opta por ese artificio.

Si el último cuarto del vehículo nos recuerda al Rodius, el resto es un Tivoli al que han modificado la parte baja del parachoques al añadirle una moldura en color gris que va de lado a lado y enmarca los faros antiniebla. Por lo demás, el XLV mantiene los voluminosos pasos de rueda que cuentan con un protector que se extiende a lo largo de todo el vehículo, la parrilla en negro brillante, el diseño de los faros delanteros con tecnología LED para las luces de circulación diurna y, en definitiva, el diseño fresco y moderno que tanto ha gustado en su hermano pequeño.

Por cierto, SsangYong es propiedad del grupo Mahindra que, recientemente, se ha hecho propietaria de la casa de diseño Pininfarina, por lo que, a partir de ahora, los modelos de la marca coreana contarán con una estética más cuidada y del gusto europeo.

A diferencia del Tivoli, y quizá porque va dirigido a un público diferente, las opciones de personalización del SsangYong XLV son escasas y se limitan a siete colores para la carrocería y dos tamaños para las llantas. En el caso de la unidad de pruebas, contábamos con las de 18 pulgadas. Su diseño es atractivo, pero quedan más expuestas a los bordillazos debido al escaso perfil del neumático y, además, hacen más costosos los cambios de ruedas cuando toquen.

Como decíamos en la introducción, la marca define al SsangYong XLV como un monovolumen compacto, pero su aspecto de SUV es innegable. Precisamente, las formas de la carrocería lo hacen parecer más grande y robusto de lo que realmente es, ya que sus medidas (4,4 m de largo, 1,80 m de anchura y 1,60 m de altura) son similares a las de que cualquier vehículo compacto.

Por último, la calidad de construcción del SsangYong XLV es correcta. En este sentido, se nota el paso adelante que ha conseguido la marca con el desarrollo de la nueva plataforma.

Marcos Diego

Marcos Diego

Creció en un Lancia Delta, su primer coche fue un Alfa Romeo 156 y ahora conduce un Fiat Stilo. Hasta que llegue el momento de su inevitable marcha para sustituir a Sergio Marchionne a los mandos del gigante turinés, disfrutamos de él en Autocasión.

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