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Prueba del nuevo Citroën C3 PureTech 201644

Prueba del nuevo Citroën C3 PureTech 2016

26 Enero, 2017 por

Después de la toma de contacto con su debut en el mercado español llega el momento de someter a un profundo examen al nuevo Citroën C3, uno de los utilitarios con más atractivo del segmento. Si estás pensando en hacerte con un coche práctico y llamativo, ponlo en la lista.

Nuestra valoración: 7,2 Notable

Diseño 9

Sobresaliente

Motor 7

Bastante bueno

Comportamiento 7

Bastante bueno

Interior 7

Bastante bueno

Equipamiento 7

Bastante bueno

Consumos 6

Bueno

Destacable

  • Diseño original y desenfadado
  • Confort
  • Soluciones prácticas

Mejorable

  • Recuperaciones
  • Recorridos largos del cambio
  • Umbral de carga del maletero

El nuevo Citroën C3 ha llegado para relevar a una de las sagas más longevas del mercado, con nada menos que trece años a sus espaldas a lo largo de los cuales se han vendido millones de unidades.

Para esta prueba hemos elegido el motor de gasolina PureTech (como es un coche con un enfoque más bien urbano, a priori es la mecánica más recomendable) en su versión de 82 CV, la más básica, con cambio manual de 5 velocidades y el acabado Shine, el más alto de la gama.

Aunque se toma como punto de partida la misma plataforma, convenientemente actualizada para adaptarla a los “nuevos” Peugeot 208 y Citroën C4 Cactus, el nuevo C3 supone  una evolución mucho más profunda y avanzada de lo que podamos presuponer, aunque use una plataforma algo anticuada, algo que se nota en detalles como los frenos traseros de tambor.

Bien pensado, si algo funciona bien, tampoco necesita demasiados cambios, y esta plataforma no ha dado mal resultado; además, es de las más ligeras del mercado, lo que supone una importante ventaja.

Como es lógico, lo más llamativo del nuevo Citroën es su estética. La marca de los chevrones ha logrado un diseño atractivo, con varias posibilidades de personalización y que no renuncia a ser práctico pese a llamar la atención.

Seguridad y tecnología en el nuevo Citroën C3

El C3 ha dado un salto adelante en tecnología y seguridad.44
El C3 ha dado un salto adelante en tecnología y seguridad.

Aunque su estética ha sufrido un cambio radical, los mayores avances son los que no se ven a simple vista, pero que agradecemos desde que nos sentamos en él y nos ponemos en marcha. Como es lógico (la competencia también ha subido mucho el listón en el segmento B), el nuevo C3 incorpora muchos de los sistemas de seguridad que hasta hace poco sólo estaban disponibles en modelos de más categoría, como los sensores de ángulo muerto, la alerta de pérdida de carril, la supervisión de nuestra fatiga o, como en el caso de la unidad de pruebas, incluso la posibilidad de que el control de crucero adapte la velocidad memorizada a la máxima permitida en cada tramo, gracias a la cámara ubicada en el parabrisas y que, entre otras funciones, reconoce las señales de tráfico.

Tras una semana de convivencia con este modelo, confieso que me ha convencido por su confort, su coquetería y detalles prácticos que iremos viendo a lo largo de la prueba. Por supuesto que no es perfecto, pero el balance es muy positivo y se revela como una de las alternativas más recomendables de su categoría, sobre todo si tenemos en cuenta su precio: 15.984 euros en el caso de la unidad probada.

El nuevo Citroën C3 es todo un acierto estético.44
El nuevo Citroën C3 es todo un acierto estético.

Los responsables de la marca han hecho un gran trabajo en este apartado y han conseguido un coche muy atractivo, que entra por los ojos al primer golpe de vista, con soluciones prácticas y que se distingue del resto de coches en medio del tráfico.

Aunque comparte plataforma con el 208, el C3 es más alto, con unas proporciones similares a las del C4 Cactus. Esto hace que tengamos una buena visibilidad y, sobre todo, hace más cómodo entrar y salir de él.

La imagen frontal sigue los cánones de los últimos modelos presentados por la marca francesa, con los grupos ópticos separados claramente entre sí: las luces diurnas en la parte superior, con los indicadores de dirección, los faros principales más abajo y los antiniebla en las esquinas del faldón.

Tanto los carenados de los faros antiniebla como los cascos de los retrovisores van pintados en un color que contrasta con el principal de la carrocería. El resultado es vistoso pero sin resultar estridente y, además, permite varias personalizaciones.

En la vista lateral llaman la atención (en el acabado Shine) las llantas de 17 pulgadas (las mismas presentadas en el Cactus), los pasos de rueda con las molduras negras para darle un aspecto casi de SUV y los airbumps, realmente prácticos pese a que son más discretos y mejor integrados en el diseño general del coche que en el Cactus.

La zaga también está bien resuelta, con unos grupos ópticos grandes que se ven bien por la noche. Lo malo es que el portón deja un umbral de carga algo elevado, lo que resulta algo incómodo para cargar el maletero o sacar las cosas de él.

Los acabados son correctos, no hay salientes excesivamente expuestos a golpes y es práctico sin renunciar a un diseño alegre y distinto.

Algunos detalles se podrían mejorar, como el aspecto del portón trasero cuando lo abrimos. Sólo tiene un pequeño panel que cubre la parte central del portón, pero todo el marco de la luneta trasera “va desnudo” y los anclajes de la bandeja trasera (que puedes ver en detalle en la galería de fotos) desmerecen un poco y dan un aspecto algo pobre frente a la buena apariencia general de este modelo.

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Rubén Fidalgo

Rubén Fidalgo

Vinculado con el mundo del automóvil desde la infancia, ha trabajado como restaurador de coches clásicos, gerente de concesionario oficial, responsable de posventa en servicio multimarca y monitor en escuela de perfeccionamiento de técnicas de conducción. Lo sabe todo en esto del motor... y sigue aprendiendo cada día.

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