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Prueba del Mitsubishi Outlander PHEV 201645

Prueba del Mitsubishi Outlander PHEV 2016

31 marzo, 2016, modificada el 5 abril, 2016 por

Sometemos a examen al nuevo Outlander PHEV, el híbrido enchufable más vendido de Europa, debido sobre todo a su precio realmente interesante. Sin apenas variaciones en la parte mecánica, es el interior en lo que menos cambia este modelo de la marca con 3 diamantes.

Nuestra valoración: 6,7 Bastante bueno

7

7

6

7

7

6

Destacable

  • Relación precio/producto
  • Facilidad de uso
  • Consumo en ciudad

Mejorable

  • Consumo en carretera
  • Peso
  • Sin aireación en las plazas traseras

La marca japonesa sometió a un serio lavado de cara al Mitsubisho Outlander hace ya medio año y más tarde extendió la nueva imagen a su modelo híbrido enchufable, el Mistubishi Outlander PHEV 2016. De este modo, refresca su imagen y gana puntos para mantenerse como uno de los coches híbridos enchufables más vendidos en toda Europa. Aunque en España las cifras de ventas son todavía discretas, lo cierto es que este tipo de automóviles está causando furor en el resto del continente, especialmente en los países nórdicos y en Holanda.

Con un precio de partida en nuestro mercado de 47.200 euros, no resulta un coche barato, pero sí es de los más económicos entre los híbridos enchufables y, si tenemos en cuenta su tamaño, su equipamiento y que posee tracción total, la verdad es que los posibles rivales se van cayendo uno tras otro de la lista… si nos ceñimos a modelos con este tipo de propulsión.

Debido al tipo de cliente objetivo de este tipo de vehículos,  Mitsubishi sólo comercializa este modelo en España con el acabado más alto de la gama, el Kaiteki, que es realmente completo y justifica en gran medida el montante total de la factura a pagar.

La diferencia de precio entre este modelo híbrido enchufable y su equivalente con motor diésel de 150 CV es de algo más de 7.000 euros, una cantidad considerable que puede hacer que nos planteemos si de verdad merece la pena este desembolso por un modelo híbrido enchufable. Si pensamos en amortizarlo gracias a un consumo menor, necesitaríamos varias vidas para que así fuese. El ahorro de combustible no es la razón para decidirse por este Outlander en lugar de otro con mecánica diésel, las razones para elegir este modelo son otras: la indescriptible sensación de estar en un atasco en la ciudad y saber que no estás gastando ni una gota de combustible mientras te mueves cómodamente en medio de un silencio absoluto y con total facilidad para conducirlo, poder aparcar en zonas restringidas, circular por el carril BUS-VAO… las ventajas son otras. ¿Merecen la pena? Pues para determinados clientes, sí.

Prueba del Mitsubishi Outlander PHEV 2016, Vigo, Rubén Fidalgo45
El nuevo Outlander tiene una imagen mucho más atractiva.

Es en el exterior donde más cambios se han llevado a cabo en el Outlander y, en mi opinión, han sido muy acertados. Tal vez haya perdido algo de la personalidad del modelo anterior (ahora recuerda bastante el Honda CR-V en el frontal), pero resulta menos anodino y transmite más sensación de coche robusto que antes.

Además de los inevitables logotipos que dejan claro que estamos en la versión PHEV, no hay apenas diferencias con el resto de la gama Outlander, salvo la tapa que cubre las conexiones para la recarga en el paso de rueda trasero derecho. Al abrirla encontramos dos enchufes, uno para las recargas normales y otro para las rápidas.

Dentro de los SUV que hay en el mercado, el Outlander está en un término medio en lo que a altura se refiere. Esto hace que acceder al interior sea muy cómodo: ni los menudos necesitarán trepar hasta el asiento ni los altos agacharnos para entrar. También las enormes puertas contribuyen a que resulte fácil acomodarse en este coche.

El portón trasero es amplio y en este nivel de acabado dispone de apertura eléctrica, bastante desesperante por su lentitud tanto para abrir como para cerrar. Tampoco está muy bien resuelto el mecanismo que lo acciona, que resta algo de anchura al ocupar espacio en el marco izquierdo .

Para mi gusto, la parte que más ha mejorado con el nuevo aspecto del Outlander es la trasera. Los nuevos grupos ópticos son mucho más visibles, tanto por su mayor tamaño como por la forma en la que se iluminan sus LED.

Los faros delanteros tienen una buena luz, pero es una lástima que no se haya confiado también al xenón o a los LED la función de la luz de largo alcance, que es halógena y mucho más amarillenta que la de cruce.

Todos los detalles, en la galería de fotos del Mitsubishi Outlander PHEV.

Rubén Fidalgo

Rubén Fidalgo

Vinculado con el mundo del automóvil desde la infancia, ha trabajado como restaurador de coches clásicos, gerente de concesionario oficial, responsable de posventa en servicio multimarca y monitor en escuela de perfeccionamiento de técnicas de conducción. Lo sabe todo en esto del motor... y sigue aprendiendo cada día.

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