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Prueba: Audi A3 Cabrio 2.0 TDI 150 CV 201456

Prueba: Audi A3 Cabrio 2.0 TDI 150 CV 2014

29 octubre, 2014, modificada el 30 octubre, 2014 por

El Audi A3 Cabrio ofrece la posibilidad de disfrutar del placer de viajar al aire libre a 4 ocupantes y, en el caso de la versión 2.0 TDI, con buenas prestaciones y consumos. El ajuste de la capota es excelente y mantiene ciertas dotes prácticas, pero tiene un enemigo dentro de su familia (y no es el VW Golf). ¿Te imaginas cuál?

Nuestra valoración: 7,2 Notable

7

8

8

7

6

7

Destacable

  • Imagen de marca.
  • Ajuste de la capota.
  • Rigidez del bastidor.

Mejorable

  • Precio de las opciones.
  • Estética impersonal.
  • Acceso al maletero.

La última generación del Audi A3 Cabrio saca partido de contar con una carrocería sedán (que no estaba disponible en la anterior familia del compacto) para ofrecer un mayor espacio interior tanto a los pasajeros como al equipaje -con un maletero que cubica un total de 320 litros de capacidad-, pero también para lograr una estética más elegante y diferenciada de la de su primo, el VW Golf Cabrio.

Con una buena calidad constructiva y una capota de lona completamente estanca y que aísla bastante del exterior, tanto de la temperatura como de los ruidos, el A3 descapotable es un modelo interesante… Aunque es justo reconocer que pierde bastante espacio para las plazas traseras respecto al Sedán o el Sportback y que el cierre y el aislamiento del VW Beetle Cabrio me han parecido mejores.

La versión elegida para este “examen” es la que a priori parece la más atrayente, con la mecánica 2.0 TDI de 150 CV. Ofrece un buen compromiso entre prestaciones y consumos, y está asociada a la caja de cambios manual de 6 velocidades.

Con un precio de partida que ronda los 37.000 euros, la unidad de pruebas añade otros 10.000 € en extras como las llantas de 19 pulgadas, el paquete de carrocería S-Line, el navegador, los asientos deportivos, los faros Full LED o el extraordinario equipo de sonido firmado por Bang & Olufsen. ¿Merece la pena gastar casi 50.000 € en un “sencillo” Audi A3 Cabrio de 150 CV? Vamos a verlo.

Prueba Audi A3 Cabrio 2.0 TDi 150 CV, Ézaro, Rubén Fidalgo56
El Audi A3 Cabrio tiene un diseño elegante y clásico.

Al nuevo Audi A3 Cabrio le ha venido de perlas contar con un sedán en su familia, permitiendo que en esta generación se diferencie claramente de su primo (el VW Golf Cabrio) al tomar como punto de partida la silueta y proporciones de la versión de tres volúmenes, en lugar de la de dos.

Sus líneas son elegantes y típicas de un cabrio clásico, con un parabrisas muy tendido y una zaga en cuña más larga que la de la generación anterior, lo que le da aspecto de “más coche” y hace que el nuevo cabrio compacto de Audi resulte atractivo a la vista.

El parabrisas con el marco en aluminio cepillado es ya una seña de identidad de los modelos abiertos de la marca de Ingolstadt y me parece todo un acierto estético, diferenciador y elegante.

Aunque las proporciones son agradables y el A3 Cabrio resulta atractivo, lo encuentro algo falto de personalidad, recordándome demasiado a modelos “del pasado”, como el último A4 Cabrio. Esto hace que “pierda terreno” frente a competidores algo más audaces, siendo el BMW Serie 2 Cabrio presentado en el Salón de París 2014 el más reciente.

Como de costumbre en los modelos alemanes, este A3 es uno de esos coches que uno necesita “vestir” un poco para aumentar su atractivo. En el caso de esta unidad concreta, las llantas de 19 pulgadas (que suponen un extra de más de 2.000 €), el paquete de carrocería S-Line y los faros delanteros LED se encargan de que su aspecto resulte mucho más llamativo, especialmente en la vista frontal.

Siempre he encontrado más elegantes los cabrios con la capota de lona frente a los de techo abatible, que están obligados a dejar una parte trasera muy voluminosa en la que ocultar las distintas piezas que componen su cubierta mecánica. En el caso del A3 Cabrio la capota es algo lenta; necesita los 7 segundos empleados por la lona del Beetle Cabrio… multiplicados por tres. Pero tiene una explicación: a diferencia del VW, el Audi esconde por completo su techo bajo la tapa trasera, dejando una línea continua muy elegante una vez descapotado y protegiendo el tejido de la capota de roces.

Rubén Fidalgo

Rubén Fidalgo

Vinculado con el mundo del automóvil desde la infancia, ha trabajado como restaurador de coches clásicos, gerente de concesionario oficial, responsable de posventa en servicio multimarca y monitor en escuela de perfeccionamiento de técnicas de conducción. Lo sabe todo en esto del motor... y sigue aprendiendo cada día.

1 Comentario

marta 29 octubre, 2014

Que soso me parece el color blanco con la capota negra…¿se puede pedir con la lona azul marino?

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