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Prueba del Alfa Romeo Giulia Super 2.2 diésel 180 CV 201658

Prueba del Alfa Romeo Giulia Super 2.2 diésel 180 CV 2016

30 Agosto, 2016, modificada el 27 Septiembre, 2016 por

El Alfa Romeo Giulia es un modelo imprescindible para la marca italiana, que por fin vuelve a tener un representante en esta categoría tras años de secano al finalizar la producción del 159. Como homenaje a su vuelta a los orígenes, en esta prueba lo enfrentamos al emblemático Alfa Romeo Giulia GT Veloce 2000.

Nuestra valoración: 7,2 Notable

Diseño 8

Notable

Motor 7

Bastante bueno

Comportamiento 7

Bastante bueno

Interior 7

Bastante bueno

Equipamiento 7

Bastante bueno

Consumos 7

Bastante bueno

Destacable

  • Diseño Alfa Romeo
  • Interior confortable
  • Consumos ajustados

Mejorable

  • Sonido de la mecánica
  • Tapa del maletero
  • Salientes expuestos a golpes

Ahora que incluso BMW comienza a fabricar modelos de tracción delantera, Alfa Romeo vuelve dispuesta a recuperar la magia que no debió perder después de su último modelo de tracción trasera, el Alfa Romeo SZ, con la llegada al mercado del coche de la prueba de hoy, el Alfa Romeo Giulia, aunque en lugar del brutal Quadrifoglio de 510 CV puesto a punto por Ferrari, nos hemos decantado por una versión mucho más racional y que me ha sorprendido especialmente por dos cosas: sus buenos consumos y el excepcional salto adelante en calidad que ha dado la marca del biscione.

En efecto, este Alfa Romeo Giulia 2.2 diésel de 180 CV con el acabado Super me ha parecido un coche excelente, claramente mejor que rivales como el Jaguar XE– con un planteamiento muy similar- y que puede medirse sin el menor complejo con modelos tan asentados como el Audi A4 o el BMW Serie 3, a los que realmente les ha salido una piedra en el zapato con la llegada de este italiano.

Alfa ha invertido una enorme cantidad de dinero en desarrollar la nueva plataforma Giorgio sobre la que se asienta el Alfa Romeo Giulia y la verdad es que me parece que han hecho un buen trabajo. Gracias al uso masivo del aluminio han conseguido mantener el peso a raya y se queda rozando los 1.500 kg de peso, una cifra formidable y por debajo de la de sus rivales directos.

Dinámicamente está entre los mejores de la categoría. Es mucho más ágil que modelos como el Audi A4 o el Mazda6. También me ha parecido claramente más eficaz que el Jaguar XE y, además, mucho más confortable. Tal vez el que más se le acerque sea el BMW Serie 3, algo más reactivo a la hora de jugar con los cambios de masas, pero el Alfa tiene un eje delantero mejor guiado.

Muchos fueron los que se quejaron amargamente cuando, tras el desarrollo del citado SZ, Alfa anunció que renunciaba a la tracción trasera. Ahora están de enhorabuena con la llegada del nuevo Giulia, un modelo que me ha gustado más de lo que esperaba y que por ello he querido rendirle un homenaje enfrentándolo con el último modelo en llevar ese nombre.

En lugar de elegir la berlina de 4 puertas- algo ya muy visto en otras publicaciones que han tenido oportunidad de catarlo antes que yo- he preferido hacerlo con el modelo coupé diseñado por Giorgietto Giugiaro, por entonces a las órdenes de Bertone: el Alfa Romeo GT Veloce 2000 que puedes ver en las imágenes.

Como verás a lo largo de la prueba, no todo es perfecto en el nuevo Alfa Romeo Giulia- todo es mejorable en este mundo- pero, sinceramente, creo que se merece estar entre los candidatos de compra de aquellos que busquen una berlina mediana, confortable, con estilo y ciertos matices deportivos.

Respecto a lo de si tracción trasera sí o no, estoy en el grupo de los que cree que hay mucho “piloto frustrado de bar” y que, en realidad, en los coches actuales afecta más al comportamiento la electrónica y las ruedas que montemos que si los caballos tiran o empujan el carro y si no, que se lo pregunten a BMW, que hizo un caro estudio de mercado para llevarse la desagradable sorpresa de descubrir que la mayoría de los propietarios de algunos modelos desconocían que eran de tracción trasera.

Vídeo prueba Alfa Romeo Giulia 2016

Prueba del Alfa Romeo Giulia Super 2.2 diésel 180 CV 201658
Juntamos a dos generaciones de Giulia, el coupé Bertone GT Veloce de los años setenta y el nuevo Giulia Super recién estrenado.

Está claro que, cuando se habla de diseño, la marca “Italia” es toda una garantía y el nuevo Giulia no es una excepción. Nada más verlo entra por los ojos y llama la atención aunque esté pintado en el discreto color gris, que pese a su rimbombante nombre de “Gris Vesuvio“, no deja de ser eso… gris.

Aunque en la mayoría de las comparativas generacionales del Giulia han elegido al de 4 puertas, personalmente el nuevo modelo me recuerda más al precioso coupé Bertone, con una silueta mucho más redondeada (como la actual) que la berlina, repleta de aristas y con una cola truncada que no se parece en nada a la trasera del Giulia 2016, que sí tiene cierto parecido con la del coupé en la forma redondeada de la luna trasera y con un tercer volumen mucho más corto.

Precisamente la corta tapa del maletero del Giulia es uno de los puntos negativos de este precioso coche en el uso diario, ya que deja un acceso al maletero muy pequeño.

Pese a que es más bien corto para los estándares actuales (entre sus rivales se podría incluir al VW Passat con 4,8 metros de largo o al Mazda6, que roza los 5 m), sus 4,64 m de largo parecen más debido al largo capó delantero y una línea de cintura elevada y esbelta.

Al primer golpe de vista del nuevo Giulia me viene a la mente el BMW Serie 5, pero con un hígado en vez de dos riñones presidiendo el frontal. Esto se debe en gran medida a que las ruedas delanteras están casi en el borde de la carrocería, con un cortísimo voladizo delantero. La mecánica longitudinal montada por detrás del eje tiene este mérito de haber podido adelantar tanto las ruedas delanteras.

El frontal es espectacular, con el característico triángulo dando marco al logo de Alfa Romeo y con unos faros que integran unas luces de marcha diurna LED que no me convencen. Están demasiado centradas y hacen que el coche parezca más estrecho de lo que en realidad es. Los faros principales, en cambio, sólo se merecen elogios. Su luz es excelente y ayudan a realizar los viajes nocturnos con mucha seguridad. Además de una gran cantidad de luz, su función adaptativa trabaja muy bien en zonas con curvas y también el asistente de luz de carretera (cambia de largas a cruce y viceversa automáticamente) es muy eficaz.

Los remates y ajustes de las piezas de la carrocería son buenos y las puertas transmiten una agradable sensación de seguridad y robustez cuando las cerramos, dejando claro que en Alfa se han tomado en serio el hacer una berlina de calidad. Sólo la tapa del maletero tiene un sonido un poco “a lata” cuando la cerramos, se debe al poco espesor de la chapa empleada para aligerar el peso final.

La unidad de pruebas equipa las llantas opcionales de 18 pulgadas. Estéticamente cumplen su función, pero no entiendo por qué con ellas hay que cargar con ruedas de distinta medida en ambos ejes. Los ingenieros italianos han hecho un excelente trabajo para lograr un reparto de pesos perfecto sobre cada eje. No entiendo qué sentido tiene esmerarse en lograr un equilibrio perfecto y luego montar unas ruedas 225/45-18 delante y 255/40-18 atrás. Esos 6 cm más de goma en el eje trasero le quitan mucha agilidad y crean un problema adicional en mojado, donde las ruedas se convierten, literalmente, en flotadores.

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Rubén Fidalgo

Rubén Fidalgo

Vinculado con el mundo del automóvil desde la infancia, ha trabajado como restaurador de coches clásicos, gerente de concesionario oficial, responsable de posventa en servicio multimarca y monitor en escuela de perfeccionamiento de técnicas de conducción. Lo sabe todo en esto del motor... y sigue aprendiendo cada día.

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