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Prueba: BMW i318

Prueba: BMW i3

23 diciembre, 2014, modificada el 26 diciembre, 2014 por

Recogemos el BMW i3 con expectación, dispuestos a probar sus soluciones para una conducción eléctrica, ecológica y tranquila. Con el fin de no “comprometer” nuestras opiniones, dejamos que el coche pase por varias manos (todas de la redacción, eso sí) para que cada uno cuente sus opiniones. ¿A qué conclusión llegamos?

Nuestra valoración: 8,0 Notable

7

9

8

8

8

8

Destacable

  • Interior cuidado y futurista.
  • Silencio de marcha.
  • Aceleración.

Mejorable

  • Tiempo y sistema de recarga.
  • Espacio maletero.
  • Autonomía.

Nicolás Cantaert, director general de Autocasion.com

BMW i318
Su diseño no te dejará indiferente; son muchos los que vuelven la cabeza para mirarlo.

Lo primero que destaca, antes de nada, es el diseño exterior e interior del BMW i3. Personalmente, no puedo decir que me guste ni que me disguste; simplemente lo encuentro diferente. Me agrada sobre todo el detalle de la madera en el salpicadero, que aporta impresión de calidad y que me parece un material muy acertado. Sin embargo, el acabado de fibra de vidrio en el habitáculo no acaba de convencerme.

En cuanto al espacio, el interior es perfecto para 4 personas, pero las familias numerosas deben olvidarse del i3 como segundo coche: está homologado para 4 plazas. La posición de conducción es buena y la pantalla central es muy útil por su tamaño y legibilidad. Sin embargo, el cuadro de mandos es poco visible, ya que está tapado -en parte- por el volante. El acceso a las plazas traseras es muy fácil gracias al sistema de apertura de las puertas posteriores, enfrentadas. Sin embargo, estar obligados a abrir la puerta delantera para poder hacer lo mismo con la trasera puede restar puntos si evaluamos su sentido práctico. El maletero es muy escaso, pero sus 260 litros son suficientes para hacer la compra. No pido más, teniendo en cuenta el uso que yo le daría al vehículo: recados y desplazamientos cortos por la ciudad.

Una vez con el motor en marcha (no lo escuchas, así que te preguntarás: ¿esta encendido?… La respuesta es “sí”), y antes de poner este BMW a rodar, he de decir que me encanta esa sensación de aislamiento del exterior debida a la falta de ruido. Procura un sentimiento de paz muy, muy agradable, que durante toda la prueba será el elemento que más me guste. Si hablamos de prestaciones, destaca la potencia que tienen los coches eléctricos al arrancar: dejas a todos tus “rivales”, incluidas las motos, detrás de ti. En carretera no lo he utilizado; la verdad es que me dio miedo hacer un trayecto extraurbano por la autonomía (de 150 a 200 km, asegura la marca), la falta de enchufes una vez sales de la ciudad y la velocidad de carga de la batería -8 horas-, que me parece muy lenta. En ciudad, eso sí, es una gozada… pero cuidado con los peatones, que no te oyen venir.

Conclusión

Me lo compraría si tuviera más autonomía y mayor velocidad de carga. He descubierto sensaciones que solo había experimentado con el Nissan Leaf

Isabel García Casado, directora de Portal en Autocasion.com

BMW i318
El acceso a las plazas traseras es sencillo gracias a unas puertas que se abren de forma enfrentada.

Cuando uno se sube al BMW i3, cambia por completo “el chip” e inmediatamente pasa a convertirse en un conductor eficiente que trata de sacar el máximo rendimiento a la energía disponible. ¡Y resulta sorprendente lo que se puede lograr con este pequeño urbano eléctrico!

Durante mis jornadas de convivencia con el i3 no quise variar mi rutina diaria y centré mi conducción en la ciudad. Apenas basta un pequeño periodo de adaptación para dejar a un lado el miedo a “quedarse tirado” y descubrir cómo la autonomía disponible da para mucho. Mi sensación es que podría haber estado una semana realizando diversos desplazamientos por la urbe sin necesidad de recargar las baterías, que “van sumando” kilómetros disponibles si eres cuidadoso con el acelerador.

Y todo ello con la ventaja de que sus 170 CV “eléctricos” permiten aceleraciones fulgurantes, que dejan atrás en los semáforos cualquier automóvil de combustión tradicional y son perfectos para sortear obstáculos en el tráfico diario.

Conclusión

Pienso que si tu conducción se centra en la ciudad y apenas realizas uno o dos desplazamientos anuales de larga distancia, puede compensarte la compra del BMW i3 y el alquiler puntual de otro automóvil para tus viajes. Es cierto que la red de puntos de recarga es escasa (en mi caso, comprobé que no dispongo de ninguno en un radio de 4 kilómetros alrededor de mi domicilio), pero una buena planificación de la ruta o la posibilidad de plantearnos instalar un punto de recarga propio en nuestro garaje, ya sea privado o comunitario, puede solucionar el que para mí continúa siendo uno de los pocos inconvenientes de adquirir un coche de estas características.

Noemí Alonso, redactora jefe de Autocasion.com

BMW i318
En los trayectos por carretera, es inevitable mirar cada poco tiempo el ordenador de viaje para comprobar la autonomía.

La primera vez que vi “circulando” el BMW i3 fue en el recinto del Salón de Frankfurt, hace ya más de un año. Servía de vehículo de transporte entre los pabellones de la feria, conducido por chicos y chicas que llevaban a los periodistas de un lado a otro. En uno de esos trayectos, pregunté al conductor sobre sus impresiones, pero no fue muy entusiasta: “It’s ok” fue su lacónica respuesta. Me quedé entonces con las ganas de probarlo yo misma y ahora -por fin- me he desquitado…

Es cierto que su aspecto exterior no es “fácil”, pero resulta tan original que le acabas cogiendo gustillo a que todos se vuelvan para (ad)mirarlo. Sí, es silencioso, como (más o menos) todos los eléctricos, y suave y ecológico y tecnológico, pero –siendo todo lo anterior de máxima importancia- por lo que enamora la conducción del i3 es por ese sabor deportivo que te sube a la boca cuando pisas el acelerador y la espalda se te pega al asiento. Sentir esa potencia y saber que no conlleva consumo de combustible no era algo que se pudiera experimentar hasta ahora con tanta facilidad… y fascinación.

No todo son parabienes: la paz de su silencio queda empañada por la ansiedad ante la autonomía. Lo he sacado “con el depósito lleno” de mi centro de trabajo y, aunque la teoría habla de 150 kilómetros hasta que las baterías se agoten y mi recorrido es de 70 (contando con el trayecto hasta mi casa y la vuelta ante el teclado mañana), no puedo evitar mirar el ordenador de viaje cada 5 minutos. No tengo la posibilidad de recargar el i3 durante la noche. Soy cuidadosa hasta el extremo y sufro cuando la autonomía desciende en las cuestas o ante aceleraciones fuertes, apenas me atrevo a poner el aire acondicionado, el modo “Eco” es el seleccionado y no pienso cambiarlo… Respiro aliviada cuando “gano kilómetros” en las frenadas. Parece que mañana no tendré problemas para volver a la redacción. Así es. Pero los recados los dejo para otro día.

Conclusión

¿Un monovolumen eléctrico y con comportamiento deportivo? Pues sí, ahí está el i+D de BMW, que no me dejará mentir. Claro, desciende la autonomía en cuanto te pasas con el pie derecho, la recarga tarda algo más de lo que uno quisiera, pero… Me apunto a cada una de las sensaciones que me da este i3, incluida la -algo extraña hasta que te acostumbras- de soltar el acelerador y que el coche frene hasta detenerse mientras  “recarga pilas” y te da kilómetros “extra” para tu recorrido, que no está nada mal.

Autor: Autocasión

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