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Prueba Abarth 595 Competizione 180 CV 201752

Prueba Abarth 595 Competizione 180 CV 2017

27 Abril, 2017 por

El Abarth 595 Competizione de 180 CV está prácticamente solo en el mercado. O no los hay de su tamaño o no alcanzan su potencia. Esto lo convierte en un objeto muy exclusivo y especializado con un público muy concreto. ¿Será capaz de administrar un coche así una potencia semejante? Vamos a verlo.

Nuestra valoración: 7,2 Notable

Diseño 8

Notable

Motor 9

Sobresaliente

Comportamiento 6

Bueno

Interior 6

Bueno

Equipamiento 6

Bueno

Consumos 8

Notable

Destacable

  • Motor
  • Frenos
  • Sonido

Mejorable

  • Reacciones imprecisas
  • Asientos Sabelt
  • Neumáticos Pirelli

Hubo una época en la que Abarth era sinónimo de prestaciones fuera de serie y de preparaciones extremas. Este preparador se ha especializado en Fiat pero no exclusivamente (también hubo formidables preparaciones con base Porsche 356). En la actualidad, la marca del escorpión se ha convertido en el Mr. Hyde de Fiat, una división con la misión de sacar a la luz la bestia parda que habita en el corazón de los modelos italianos.

La llegada del Abarth 124 al campeonato de rallys ha sido una excelente maniobra para volver a poner a la marca en el lugar que nunca debió abandonar, la competición, que es la verdadera razón de ser de Abarth y un escaparate perfecto para sus creaciones “matriculables”.

El Abarth 595 Competizione es en la actualidad, una vez destronado el brutal 695 Biposto, el modelo de la marca más extremo. Tomando como punto de partida el cascarón de un Fiat 500, se le añade un motor turbo de 1,4 litros de cilindrada al que se le aprietan todas las tuercas para extraer 180 CV y mucho genio, suspensiones, refuerzos, frenos… Todo para tratar de contener a semejante caballería en una de las cuadras más pequeñas del mercado.

Ojo con su aspecto de bonachón mofletudo: el Abarth 595 Competizione es un verdadero deportivo, aunque tal vez se les haya ido la mano radicalizando sus reacciones, como iremos viendo a lo largo de esta prueba. Lo que me ha quedado claro tras una semana de convivencia es que su motor, su sonido y sus frenos son de los mejores a los que me he enfrentado.

Asientos Sabelt: fuera de lugar

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Los asientos Sabelt están pensados para usarse con casco y arneses.

Es una lástima que, en ocasiones, la apariencia no sea más que eso: apariencia. Es la segunda vez que me enfrento a una prueba de un coche con estos asientos (la primera fue en esta prueba del Alfa Romeo MiTo) y en ambos casos he llegado a la misma conclusión. Los asientos son un elemento fundamental del automóvil, no sólo de confort, también de seguridad. Hay multitud de fabricantes que, injustamente, son anónimos para la mayoría. Sin embargo, hay dos marcas que son muy conocidas: Recaro y Sabelt, esta última especialmente entre los aficionados más “racing”.

El Abarth 595 Competizione cuenta con esta opción como un elemento diferenciador y la verdad es que visualmente cumplen su cometido. Al abrir la puerta, impresiona encontrarse con unos baquets de aspecto impecable, con la carcasa del respaldo acabada en fibra de carbono y el nombre del escorpión tatuado en amarillo. Pese a su impecable aspecto, no están nada bien adaptados al uso del coche. Para empezar, la ruleta (preciosa, por cierto, con el escorpión de Abarth) debería estar en la cara interior del asiento para que pudiéramos regular el respaldo una vez sentados en el coche. Sin embargo, tal y como está ahora, cuando cerramos la puerta es absolutamente imposible acceder a ella con la mano.

Con ello se pierde la posibilidad de regularlos en altura y, en el caso de esta unidad, uno va sentado demasiado alto y la postura de conducción -importante en cualquier coche, pero especialmente en un deportivo- es poco agradable y nos obliga a llevar las piernas muy flexionadas, así que no aprovechamos nada bien “las orejas” de la banqueta, de modo que no nos quedan las piernas tan sujetas lateralmente como nos parece cuando los vemos.

El respaldo es estrecho donde más ancha es nuestra espalda (en los hombros) y completamente plano, de forma que tampoco nos sujetan el tronco y, para colmo de virtudes, el reposacabezas queda tan alejado de nuestra nuca que pierde su sentido. ¿Acaso Sabelt no sabe hacer asientos?. Por supuesto que sí, es un especialista y Sabelt hace unos baquets extraordinarios, pero todo tiene un sentido y una razón.

Estos asientos pueden ser excelentes si vamos atados a ellos con un arnés de 6 puntos que impide que nuestro tronco se mueva, pero sin unos hombros demasiado abultados que limiten el movimiento de nuestros brazos. El problema del reposacabezas también tiene su sentido y es que, si llevamos un casco, con un reposacabezas convencional iríamos incomodísimos.

Si no vamos a montar unos arneses ni a llevar un casco, estos Sabelt sólo sirven para viajar incómodos y con menos seguridad en caso de sufrir un alcance.

El diseño del Abarth 595 es muy atractivo.52
El diseño del Abarth 595 es muy atractivo.

Hace pocos meses que el Fiat 500 se ha puesto al día con ligeros retoques estéticos (exteriormente apenas cambian los paragolpes y los pilotos traseros) y estos cambios también han llegado a la gama Abarth 595 y 595 descapotable. Personalmente no me gustan demasiado los nuevos grupos ópticos trasero; los anteriores me recordaban más a los del modelo clásico que inspira a esta saga y que ha resucitado a Fiat/Abarth.

El resto de cambios sí me parecen acertados y, en el caso del Competizione, logran darle ese aspecto de “coche gordo”, sobre todo si lo vemos frontalmente o desde la parte trasera.

En el caso del frontal, impresiona su faldón, casi a ras de suelo y repleto de entradas de aire necesarias para que la caballería respire y se enfríe, lo mismo que los frenos delanteros.

En la parte trasera, la vista también se va al difusor inferior, del que emergen las 4 salidas de escape que emiten un sonido de lo más amenazador.

En la vista lateral son las llantas de 17 pulgadas (con neumáticos 205/40-17) las protagonistas. Su tamaño es necesario para dar cabida a unos enormes discos de freno delanteros, perforados y con unas pinzas Brembo de 4 pistones que casi rozan con los radios de las llantas y con un rendimiento excelente.

Si a unos aditamentos aerodinámicos espectaculares les sumamos el color amarillo de esta unidad de pruebas, el resultado es un coche que no puede pasar inadvertido y que hará que se giren las cabezas, tanto si nos ven como si nos oyen.

La calidad de los ajustes es correcta y el color amarillo (muy difícil de igualar en tonalidad al aplicarlo sobre diferentes superficies) está bien aplicado. Hay detalles que hacen que mejore más esa percepción de calidad, como el tapón de la gasolina de aluminio con el escorpión tallado con láser sobre su superficie y que también encontraremos en el tapón de rellenado de aceite (ver galería de imágenes).

En definitiva, el Abarh 595 Competizione cumple estéticamente su misión y deja claro desde el principio que es pequeño, pero matón.

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Rubén Fidalgo

Rubén Fidalgo

Vinculado con el mundo del automóvil desde la infancia, ha trabajado como restaurador de coches clásicos, gerente de concesionario oficial, responsable de posventa en servicio multimarca y monitor en escuela de perfeccionamiento de técnicas de conducción. Lo sabe todo en esto del motor... y sigue aprendiendo cada día.

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