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Presentación y prueba del nuevo Hyundai Ioniq 2016

7 octubre, 2016, modificada el 2 noviembre, 2016 por

El Hyundai Ioniq forma parte de un ambicioso plan estratégico de la marca coreana en el campo de la movilidad sostenible. Con versiones híbrida, híbrida enchufable y 100% eléctrica, esta berlina destaca por su búsqueda de la máxima eficiencia. Aquí tienes nuestras primeras impresiones y todos los datos.

Nuestra valoración: 7,0 Bastante bueno

Diseño 7

Bastante bueno

Motor 8

Notable

Comportamiento 7

Bastante bueno

Interior 7

Bastante bueno

Equipamiento 7

Bastante bueno

Consumos 6

Bueno

Destacable

  • Gama completa
  • Diseño atractivo
  • Relación precio/producto

Mejorable

  • Ergonomía de asientos delanteros
  • Umbral de acceso al maletero alto
  • Tacto de algunos plásticos

Tras la primicia del Hyundai Ioniq en el Salón de Madrid 2016, ahora llega el momento de sentarse a los mandos de esta berlina coreana y examinarla en esta presentación y prueba del nuevo Hyundai Ioniq. La marca coreana lleva tiempo apostando fuerte por las alternativas a las propulsiones tradicionales, siendo la primera en comercializar un vehículo con pila de combustible de hidrógeno- el Hyundai iX35 Fuell Cell– y anticipándose al Toyota Mirai.

El Hyundai Ioniq en vídeo

 

El nuevo Ioniq es un modelo único en nuestro mercado al estar disponible en tres versiones: híbrido convencional, híbrido enchufable y 100% eléctrico, aunque el primero en llegar al mercado es el híbrido. Para poder adquirir el eléctrico habrá que esperar hasta noviembre y el híbrido enchufable llegará a primeros del año próximo. De este modo, Hyundai ofrece una gama muy completa y que cubre un amplio espectro de posibles clientes.

En breve podremos probar las otras dos versiones, pero la que hoy nos ocupa es la híbrida sencilla, que se comercializa ya con 3 niveles de acabado- Klass, Tecno y Style- y que sorprende por su esquema técnico, bastante avanzado y atípico.

Exteriormente el Ioniq tiene un diseño típico de este tipo de vehículos que buscan la máxima eficiencia, con unas líneas aerodinámicas que recuerdan desde algunos ángulos al Opel Ampera, Honda Insight, etc. El interior sigue los estándares de la marca y destaca por su generoso equipamiento y la instrumentación virtual, que varía la forma en la que muestra la información en función del modo de uso que elijamos.

Tecnológicamente es destacable el uso de un cambio automático de doble embrague de 6 marchas en combinación con el sistema híbridoy la forma en la que se acoplan y coordinan el motor de combustión de ciclo Atkinson (con 105 CV y 147 Nm de par) y el eléctrico síncrono de imanes permanentes (con 43 CV y un par impresionante de 170 Nm) mediante un embrague. De este modo, la potencia combinada de ambos motores es de 141 CV y 265 Nm de par.

En mi opinión, este híbrido tiene una gran ventaja frente a sus rivales, pero para algunos clientes puede ser un iconveniente. Para aquellos acostumbrados a conducir un coche convencional, el Ioniq es perfecto porque no tiene ninguna singularidad, se lleva como el coche de toda la vida y el sistema híbrido hace su trabajo de forma inadvertida.

Su conducción es muy fácil y nada nos resultará extraño. Sin embargo, esta “normalidad” puede volverse en su contra para aquellos clientes que “reniegan” de los coches tradicionales. Es tan fácil de conducir como un Prius (incluso más, porque la mayoría de la gente usa mal el modo B del selector del cambio de Toyota) pero no tiene las peculiaridades que algunos valoran positivamente en estos coches. Es cuestión de gustos y algo absolutamente subjetivo, pero que está ahí.

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Desde algunos ángulos, el Ioniq recuerda a modelos como el Opel Ampera o el Honda Insight.

Estéticamente el Hyundai Ioniq ha huido de excentricidades como el Toyota Prius, pero tampoco ha hecho un coche aburrido, quedándose en un acertado término medio. Sus formas buscan la máxima aerodinámica y reducir el peso del coche mientras se deja espacio para los componentes mecánicos y eléctricos, además de para el pasaje, obviamente.

Llaman la atención las diferencias estéticas que hay entre los modelos básicos y los más equipados, especialmente en el frontal. Los niveles superiores tienen la calandra enmarcada en negro brillante y el logo de Hyundai sirve como coraza para el sensor de distancia del control de crucero adaptativo. En cambio, los modelos básicos tienen la coraza enmarcada en un tono gris y un logo convencional.

Las llantas son de aluminio en todos los casos, pero a partir del acabado Tecno pasan de 15 a 17 pulgadas y también con neumáticos más anchos (225/45-17), lo que para algunos puede suponer una ventaja estética, pero para todos impone un mayor consumo y una merma en las prestaciones.

El Ioniq está disponible en ocho colores diferentes y sus formas son atractivas. A mí me recuerda bastante al Honda Insight y, desde ciertos ángulos, al Opel Ampera, pero el frontal es 100% Hyundai y sus formas resultan atractivas.

Los acabados de la carrocería son buenos y la sensación al acercarnos a él es la de ser un coche bien armado, con un buen ajuste de las puertas y con una pintura de calidad en la que, además, se han empleado pigmentos vegetales más respetuosos con el medio ambiente.

Rubén Fidalgo

Vinculado con el mundo del automóvil desde la infancia, ha trabajado como restaurador de coches clásicos, gerente de concesionario oficial, responsable de posventa en servicio multimarca y monitor en escuela de perfeccionamiento de técnicas de conducción. Lo sabe todo en esto del motor... y sigue aprendiendo cada día.

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