Ford Fiesta: un americano muy español

Ford Fiesta Titanium 1.6 TDCi 95 CV, prueba exhaustiva

2 Abr 2012   |  Por

En esta ocasión hemos podido probar el modelo diésel más potente de la gama Ford Fiesta: 95 CV y un equipamiento muy completo para el 1.6 TDCi Titanium. Un gran coche en un envoltorio pequeño. En esta prueba te mostramos todos sus secretos.

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Ford Fiesta 1.6 TDCi 95 CV, más de 1.000 kilómetros a sus mandos

Tal vez sea el Ford más español de todos. Su primera serie vino al mundo en 1976 y supuso la apertura de la planta de Ford en Almusafes (Valencia). Pero el actual Ford Fiesta ha estado a punto de nacer con otro nombre; es un producto tan distinto del que era cuando nació que la marca se lo ha pensado muy mucho y sólo a última hora ha decidido conservar la denominación. Pero es más que probable que se trate del último modelo que luce el apelativo tan español de Fiesta (a lo mejor el siguiente es más español todavía y se llama Siesta…) sobre el portón trasero de un Ford.

Ford Fiesta 1.6 TDCi, Valença, Rubén Fidalgo

Las calles son el entorno ideal para el Fiesta.

Efectivamente, si ponemos al lado de nuestro protagonista un Fiesta L de 1976, se parecen sólo en una cosa ovalada azul: el logo; el resto es absolutamente distinto. Era un utilitario puro y duro, sin la menor complicación. Llamativo para su época, pero tampoco muy moderno técnicamente (motores con culata de fundición, cuando en el resto de coches europeos ya eran de aluminio, etc…) y sus dimensiones eran muchísimo más recortadas, más parecidas a las de un Ford Ka.

El nuevo, sin embargo, sí está a la última tecnológicamente respecto a sus competidores y, aunque se trata también de un utilitario, tiene un enfoque con un punto más lujoso y deportivo que el del primitivo Fiesta (pese a que en las filas de sus antecesores había verdaderos” lobos con piel de cordero” llamados XR2 e incluso RS turbo ).

El modelo que he probado es el tope de gama con motorización diésel: el Ford Fiesta 1.6 TDCi de 95 CV Titanium, el de mayor equipamiento y dotado, además, de varios extras de la gama Individual, como la tapicería en cuero bicolor, la pintura Hot Magenta y otros elementos que consiguen que el precio ascienda hasta casi 20.000 euros.

Ford Fiesta, una imagen moderna

Exteriormente, el color Hot Magenta creo que le sienta muy bien a la carrocería del Fiesta. La cinta cromada que marca la separación entre el cristal y la chapa hace que el coche parezca más alargado y estilizado; y las llantas con neumáticos de perfil bajo le favorecen.

Ford Fiesta 1.6 TDCi Vilanova Cerveira, Rubén Fidalgo

La línea lateral se aligera bastante con la moldura cromada.

La puerta trasera, aunque huye del ya aburrido recurso de esconder la manilla en el marco, está muy bien integrada en el diseño del coche y casi parece un coupé. La verdad es que el aire de familia es innegable y el Fiesta recuerda a un Focus a escala.

Accedo al coche: un interior en un color similar al exterior no me desagrada, aunque para mi gusto sobran las inserciones en el cuero de los asientos y volante en tono gris metalizado, dan un toque discotequero que, personalmente, no me va. Eso sí, los asientos parecen recoger bien el cuerpo y la postura de conducción es fácil de regular con el asiento y el volante.

Como yo mido 1,85 m, el compañero que se tiene que sentar detrás de mí no cuenta con demasiado espacio para las piernas. Es un mal endémico en los coches de esta categoría: al hacer los parabrisas tan inclinados, el conductor va en una posición muy retrasada respecto al eje delantero, “comiéndo espacio” a las plazas traseras. Por eso, modelos de similares dimensiones exteriores, pero con un diseño “tipo monovolumen” como el Hyundai iX20, el Kia Venga o el Ford B-Max, que adelantan el puesto del conductor, consiguen más centímetros para los pasajeros de las plazas posteriores.

Temperatura fuera de control

Es un dato importantísimo para conservar la mecánica:

La costumbre actual de eliminar el termómetro del líquido refrigerante en el cuadro de mandos es algo que los compradores no deberíamos aceptar.

Ford Fiesta 1.6 TDCi instrument, Rubén Fidalgo

La instrumentación es atractiva, pero falta un termómetro del motor.

El tablero de mandos es llamativo, con la típica consola central de Ford que integra el equipo de audio Sony. La instrumentación se lee bien, pero… se han olvidado de añadir un termómetro del refrigerante. Sé que fuera hace un frío del… bueno, que el grajo vuela bajo, pero no sé si el motor está a punto de doblar la culata porque, por ejemplo, se haya estropeado el termostato. Me parece una información importante y no cuesta nada ponerla, ya que tiene los sensores para ello. Entonces, ¿por qué sacarla del cuadro de instrumentos?

La vida a bordo del Ford Fiesta

Nos ponemos en marcha y sale a relucir un punto en contra: el motor se oye demasiado en el habitáculo. Pensé que al coger temperatura bajaría un poco, pero no, fue mi compañero de viaje durante toda la prueba. Lo medí: a 120 km/h, la sonoridad en el interior del Fiesta 1.6 TDCi con el motor a 3.000 rpm es de 84 dB (la media a esa velocidad está en 72 dB) y subir la radio del estupendo equipo de sonido para “ahogar” el ruido del motor sólo consigue aumentar los decibelios y que una conversación parezca una discusión.

En ciudad, el generoso par que tiene en baja y los cortos desarrollos del cambio nos permiten movernos con mucha agilidad. El tamaño también ayuda y la dirección asistida, con un buen radio de giro, pone la guinda.

Ford Fiesta 1.6 TDCi motor, Rubén Fidalgo

El motor 1.6 TDCi tiene un buen rendimiento pero es demasiado cantarín.

En carretera, la puesta a punto del chasis me gusta. No es muy duro y va suficientemente sujeto, sin resultar incómodo. Curiosamente, las ruedas de perfil “extra-bajo” no molestan demasiado y sí adhieren muy bien el Fiesta al asfalto. El punto negativo lo da un pedal de freno con mucho recorrido. Cuando vas con un ritmo un poco “alegre”, molesta tener que hundir tanto el pie al principio y luego empezar a dosificar. Eso sí, una vez superado ese recorrido inicial del pedal en el que no pasa nada, los frenos no van mal y aguantan el trabajo duro. Un buen purgado y unos latiguillos  más rígidos dejarían este apartado solucionado.

Por autovía se echa en falta una sexta que permita “relajar” el gasto de carburante del Fiesta 1.6 TDCi. Los consumos se van por encima de los 6,2 l/100 km a velocidades legales y es, en parte, por el elevado régimen de giro para tratarse de un diésel. A 120 km/h vamos a 3.000 rpm, mientras que otros modelos similares no llegan a 2.500. Además, también bajaría el ruido del motor que, a medida que pasan los kilómetros, resulta bastante molesto.

Ford Fiesta 1.6 TDCi cuero, Rubén Fidalgo

Los asientos delanteros son los mismos que en el tres puertas, con el mando de abatimiento.

En conducción “casi deportiva”, los consumos nunca llegan a los 10 l/100 km, así que el rendimiento del motor no es malo. Lo mismo que en ciudad, donde no llegan a 6 l/100km.

Los asientos son  buenos, no me fatigan demasiado; de hecho, las paradas en mi viaje van a venir más marcadas por la reducida autonomía de su pequeño depósito de combustible que por estirar las piernas.

Prueba en circuito del Ford Fiesta

El Ford Fiesta tiene un buen comportamiento. Las suspensiones no son demasiado duras y, aunque montamos la llanta opcional con perfil bajo, el coche no es nada nervioso ni “buscón” (la dirección zigzaguea “buscando” las imperfecciones del asfalto). Al pisar los pianos y dar un bote, el coche se recompone rápidamente. El paso por curva es bueno y el único enemigo es el pedal de freno, con ese recorrido inicial en el que nada pasa y luego llega todo de golpe. El asistente a la frenada de emergencia también te puede dar algún susto: a veces interesa dar un leve toque al freno en apoyo parameter el morro” en su sitio y el asistente de frenada interpreta que es una emergencia y se pasa “clavando”. El resultado es que el eje trasero cobra vida en el peor momento y empieza a sobrevirar.

El ESP tiene un buen tarado y, pese a ser algo conservador, no molesta demasiado. El Fiesta tiene un comportamiento muy noble y bastante seguro. Sólo necesita mejorar el tacto del freno.

Conclusión sobre el Ford Fiesta

Ford Fiesta 1.6 TDCi cortesia, Rubén Fidalgo

La iluminación interior es muy acogedora.

El Ford Fiesta es un buen vehículo urbano y en el acabado Titanium, el equipamiento es muy completo. Eso sí, el precio de la unidad de pruebas es elevado: pagar casi 20.000 euros por un coche de 95 CV de este tamaño quizá sea excesivo. Sin embargo, el importe del Titanium sin los extras me parece razonable y el equipamiento, más que suficiente.

Si va a ser tu coche para ciudad y desplazamientos no demasiado largos por autovía, es sin duda una buena opción. Si te preocupa el consumo y vas a hacer viajes frecuentes por autopista, la elevada sonoridad mecánica y los cortos desarrollos del cambio recomiendan que mires en otra dirección de consumos más ajustados.

Buscas un coche como éste

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Carlos 20 abr 2013·13:18

Estupendo análisis, es justo lo que estaba buscando. Muchas gracias.

Rubén Fidalgo 20 abr 2013·15:18

Hola Carlos, muchas gracias por seguirnos. Recientemente, el Fiesta ha sido sometido a una puesta al día, algunos detalles se han mejorado.
Un saludo!.

Rober 30 ago 2013·17:07

Se agradece el análisis, estoy buscando un coche de este tipo y me parece muy interesante saber los pros y los contras de este.

jose emmanuel-tenerife 3 nov 2013·10:54

Me llama la atención el ruido de la dirección cuando el coche está parado y se le hace girar,,,,es normal??

Rubén Fidalgo 4 nov 2013·11:24

Hola Jose Emmanuel-Tenerife, el ruido en la dirección puede ser normal o no, depende de cuánto suene y cómo suene. Si suena mucho no es normal, pero un leve gruñido es perfectamente normal.

jhonyj25@hotmail.com 30 nov 2013·16:53

tengo un ford fiesta sportback 2012 de 1600 c c y el rendimiento es pesimo ya que meda solo 22 kilometros x galon

 







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