El Mitsubishi Outlander 4WD ha demostrado ser potente como un tractor y suave como una berlina

Probamos el Mitsubishi Outlander 4WD 2012

28 May 2013   |  Por

El Mitsubishi Outlander 4WD es uno de esos coches que te acaba sorprendiendo en el día a día de manera muy positiva. A lo largo de la prueba me ha convencido de que es uno de los mejores SUV del mercado, ¿por qué? Pues por todo esto.

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Mitsubishi Outlander 4WD: Mucho más que aprobado

Muchas son las marcas que se están apuntando al carro de los SUV, todocamino o como se les quiera llamar. Pero, a diferencia de sus contrincantes, el modelo de la prueba de hoy no es ningún “novato”. El Mitsubishi Outlander 4WD es nuevo (al menos, en esta generación), sí, pero procede de una de las estirpes con más tradición en esto de los vehículos capacitados para salir del asfalto… y se nota.

Estamos ante el representante de la tercera generación del Mitsubishi Outlander, cuya primera versión nació hace doce años, en 2001. En su última evolución ha mejorado notablemente y cuenta con el aliciente de una versión electrificada, denominada PHEV, en algunos mercados como Japón. Está abriendo nuevos caminos, como debe hacer un buen todo terreno.

Prueba Mitsubishi Outlander 2013, Monteferro, Rubén Fidalgo

El Outlander es un producto muy recomendable.

Para la prueba de hoy hemos elegido la versión de cuatro ruedas motrices (4WD) y caja de cambios manual, con la única mecánica disponible en nuestro mercado, el motor 2.2 diésel de 4 cilindros y 150 CV… que me han parecido bastante “mejor alimentados” que los que otros fabricantes anuncian con la misma cifra.

Reconozco que no comulgo demasiado con su estética, la encuentro un poco “carente de personalidad”, pero es una opinión absolutamente subjetiva, claro. La forma de las ópticas traseras me recuerda a la de los Subaru Impreza fastback; la línea cromada del lateral, a la del no nato Saab 9-5 SW… En fin, me gustaría que tuviese un poco más de identidad propia, porque el coche lo merece dadas sus excepcionales cualidades; debería estar orgulloso de ser un Mitsubishi.

El Mitsubishi Outlander, en el día a día

No comprendo muy bien las ventajas que los compradores suelen ver en los SUV, máxime cuando me consta que la mayoría de los usuarios no lo van a sacar ni a un camino de tierra. Así, aunque suene irónico, el hábitat natural de este todo camino acaba siendo la ciudad… y la verdad es que, pese a su volumen, no se desenvuelve nada mal. De hecho, el único problema es encontrar un hueco donde aparcarlo, porque es largo y ancho.

Tiene una buena visibilidad, las suspensiones lo digieren todo, el motor ofrece una respuesta notable y es silencioso, la dirección es rápida y gira mucho…al final, acabo moviéndome entre el tráfico, en pleno atasco, casi como si estuviese en un Biscúter. Para colmo, los consumos no se disparan, algo en lo que tienen responsabilidad a partes iguales el excepcional propulsor y un peso bastante contenido para su tamaño (apenas marca en la báscula 40 kg más que una berlina de igual longitud). En ciudad, el ordenador fija la cifra de gasto medio de carburante en 7,4 l/100 km.

Prueba Mitsubishi Outlander 2013, Cebreiro, Rubén Fidalgo

En la ruta con los tractores sorprendió la capacidad motriz del Outlander.

Afortunadamente, nos podemos escapar de la urbe y enfilamos la clásica carretera de montaña, justo donde peor se defienden estos vehículos. Las curvas enlazadas con cambios de trayectoria no se llevan bien con suspensiones blandas de largos recorridos, pero este Outlander no va nada, nada mal. Es más, me está sorprendiendo muy gratamente. Subiendo el puerto a buen ritmo sigo sin creerme que este motor tenga 150 CV, da la impresión de que la cifra real está más cerca de los 200… Calculo unos 180 CV, pero no tengo la posibilidad de meterlo en un dinamómetro ni de ver la velocidad máxima que alcanza para comprobarlo. Aun así, la facilidad con la que llegamos al límite legal o adelantamos camiones es casi de GTi.

Los frenos tampoco van mal: el tacto del pedal es bueno y las distancias de frenado, cortas. Me llama la atención la estabilidad de la frenada: los SUV tienden a agachar mucho “el morro” cuando pisamos el freno a fondo, dejando el eje trasero sin peso; al límite, pueden llegar a zigzaguear. Este Mitsubishi Outlander cuenta con una puesta a punto de las cotas de alineado muy buena.

Una vez en autovía, se nota que el Outlander está más cómodo… Aunque nosotros seguimos en unos asientos que desmerecen un conjunto muy bien resuelto: una banqueta demasiado horizontal acaba fatigando y hay poca sujeción lateral. Los consumos a velocidad constante se quedan justo por debajo de los 7 litros, con cifras que no superan los 6,8 l/100 km. Teniendo en cuenta cómo empuja este motor, me parece una cifra muy buena.

La iluminación nocturna corre a cargo de unos faros de xenón con las largas halógenas. Están un poco desfasados frente a los modernos sistemas de faros direccionales y bixenón de sus competidores, pero no funcionan nada mal.

Prueba Mitsubishi Outlander 2013, interior, Rubén Fidalgo

El interior del Outlander es luminoso.

En el interior, los materiales son buenos, lo mismo que los ajustes, y la presentación no me desagrada. Lo único que no acaba de convencerme son los indicadores azules de nivel de combustible y temperatura de refrigerante, los avisos ECO en verde, las agujas y números de color blanco… la instrumentación parece una verbena.

Las plazas traseras son comodísimas, casi más que las delanteras. El Mitsubishi Outlander tiene un interior muy amplio y, si no va nadie en la tercera fila, podemos echar hacia atrás completamente la segunda hilera y dejar un espacio para las piernas mejor que el de muchas limusinas.

Hablando de la tercera fila de asientos: es sólo apta para niños (como en casi todos los 7 plazas). Al estar alejados, apenas llegarán a nuestros oídos sus: “¿Hemos llegado ya?, ¿Falta mucho? ¿Paapáaaaaaaa?…”

El maletero es amplio, con un plano de carga accesible y un generoso portón. Gracias a los asientos abatibles, el espacio puede configurarse a nuestro antojo.

El Mitsubishi Outlander, en el Camino Real con AGAMAC

En esta ocasión, además de probar este Mitsu en el circuito, tuve la oportunidad de acompañar a AGAMAC (Asociacion Galega Amigos Maquinaria Agrícola) en una iniciativa que me encantó en cuanto me hablaron de ella. No sólo me apasionan los coches, me encantan las máquinas en general y he trabajado con algunas muy peculiares, como las descargadoras Van Aalst y Kovako, así que la propuesta de ver unos tractores clásicos me llamó la atención (y más aún si, en lugar de admirarlos en un museo, los iba a ver rodando por la ruta que utilizaban los reyes de Castilla para llegar a Santiago en sus procesiones). Además, esto me otorgaba una buena oportunidad para probar las cualidades 4×4 de este Mistubishi Outlander.

La jornada empezó con todo en contra: temperaturas bajísimas y un cielo que amenazaba “problemas”. Al salir de la carretera, el hielo sobre las rocas y el barro -dos elementos que no se llevan nada bien con unos neumáticos 100% de asfalto- serían la constante. Sin embargo, el Outlander demostró una buena capacidad motriz, a pesar de la ausencia de reductora y de control de velocidad de descenso. Un poco de maña, “un mucho” de un buen chasis y un sistema de control y reparto de tracción excelente fueron capaces de suplir estos dos importantes “peros”.

El Mitsubishi Outlander, en vídeo



El control de tracción y el sistema 4WD necesitan ciertas técnicas de uso. Cuando el coche empieza a patinar, en lugar de parar, hay que seguir con el gas constante (no con el pie a fondo, sino constante). De esa forma, los sensores y las unidades de control empiezan a medir parámetros y tomar decisiones, frenando una y otra rueda hasta que, al final, salimos del paso. Si no lo hacemos así e insistimos en trabajar nosotros con el acelerador, lo único que lograremos es que los sensores no tengan tiempo de medir lo que está pasando, las unidades de control no contarán con capacidad para decidir, y nos quedaremos “empantanados”.

Prueba Mitsubishi Outlander 2013, Monteferro, Rubén Fidalgo

Aunque no es un 4x4 auténtico, se desenvuelve bien fuera del asfalto.

Podemos tener fe en el Outlander, “sabe” más que nosotros. Lógicamente, no es un 4×4 absoluto: lo suyo no son las trialeras, ni pendientes escarpadas. Pero para transitar por caminos embarrados o nevados… “va sobrado”.

El Mitsubishi Outlander, en el circuito de pruebas

Hasta ahora, el Outlander me ha sorprendido muy gratamente en lo que se refiere a dinámica. Me apetece ver dónde está su límite, por lo que también lo meto en el circuito para comprobar hasta qué punto va bien este SUV.

La maniobra más crítica para este tipo de coches es la esquiva, ya que las suspensiones tienen mucho recorrido y acumulan mucha inercia cuando se comprimen y estiran. Si se modifica la trayectoria, la extensión de la suspensión se suma al cambio de masas, provocando una especie de efecto catapulta que descoloca el coche.

El Mitsubishi Outlander no es ajeno a esta reacción y, con el ESP desconectado, es fácil “sacar de sus casillas” el eje trasero al cambiar de masas en la esquiva. La parte positiva es que lo hace con una nobleza sobresaliente y sólo si desconectamos el ESP (insisto), que tiene un buen tarado. Es intrusivo, pero seguro.

Así pues, aunque no está al nivel de una berlina, sí se encuentra entre los mejores SUV en lo que a comportamiento dinámico se refiere.

Conclusión

La verdad es que este coche me ha sorprendido muy gratamente; es una pena que su imagen exterior no acabe de reflejar lo bueno que es. Si no necesitas un SUV, sigo pensando que una berlina es una opción más razonable, pero si la idea de tener un todocamino no te deja dormir, el nuevo Mitsubishi Outlander debería estar entre tus candidatos. Mi consejo es que no te conformes con verlo; si lo pruebas estoy casi seguro de que será uno de tus tres “finalistas”.

Prueba Mitsubishi Outlander 2013, A Magdalena, Rubén Fidalgo

Dinámicamente, el Outlander está entre los mejores 4x4.

Es amplio (aunque las plazas de la última fila me recuerdan a los “ahítepudras” de los coches clásicos), el motor es una maravilla, es estable -para los estándares de los SUV-, en ciudad va muy bien gracias a la visibilidad que ofrece, en carretera apenas se oye su mecánica y en el campo… en el campo es casi un todo terreno de verdad.

Con este coche me ha pasado como con algunos buenos amigos: al principio no me causaron ninguna impresión, ni a un lado ni a otro, pero, con el tiempo, me han demostrado que siempre podré contar con ellos. Puede que el Outlander no haga girar las cabezas, pero es un coche excelente en su segmento.

¿Buscas un coche como éste?

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Rubén Fidalgo 29 may 2013·11:15

Gracias a la gente de Agamac por darme la oportunidad de compartir una agradable jornada. El mitsu… nada que añadir a la prueba.

K1008 13 ago 2013·10:09

Respetando al autor del artículo, creo que por el precio del alto de gama hay bastantes por encima en cuanto a calidad y prestaciones: nuevo Santa Fe, Honda CRV, Volvo XC60…

Rubén Fidalgo 13 ago 2013·10:55

Hola K1008, muchas gracias por tu comentario y por leernos. Efectivamente todos los modelos que señalas están en la misma gama de precios que el Outlander de la prueba. Sobre la calidad estoy contigo en algunos de los modelos que nombras, el Outlander está bien hecho, pero la presentación y algunos materiales me han gustado más en modelos a los que te refieres. Sin embargo, por prestaciones la unidad de pruebas me sorprendió muchísimo, como digo en la prueba, creo que su motor está más cerca de los 200 CV que de la anunciada por el fabricante. Tal vez fuese esa unidad concreta, no puedo asegurarlo, pero sí puedo confirmar que ese Outlander era un verdadero tiro. Un saludo y gracias de nuevo.

 







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