Santander (EFE).- La Audiencia de Cantabria ha impuesto cinco meses de cárcel a una conductora que se saltó un semáforo en rojo, atropelló a una mujer y se dio a la fuga, para después denunciar el falso robo de su vehículo en el momento de esos hechos, a fin de eludir su responsabilidad.
La Audiencia ha confirmado la sentencia del Juzgado de lo Penal número 4 de Santander, después de rechazar un recurso de la defensa de la acusada, Vanesa F.B.
La sentencia explica que los hechos ocurrieron el 4 de julio de 2006 por la noche, cuando esta mujer circulaba en coche por la Avenida de Los Castros de Santander, junto a su hijo, de pocos meses de edad.
La acusada conducía a una velocidad excesiva y desatenta a las circunstancias del tráfico y no se percató de un semáforo que estaba en rojo en esa vía, ni de que en ese momento estaba cruzando una mujer, a la que atropelló.
A consecuencia del impacto, la acusada lanzó a esta persona siete metros hacia delante, y se dio a la fuga a gran velocidad.
Sobre la una de la madrugada del 5 de julio de 2006, la conductora fue a la comisaría de la Policía Local y denunció que le habían robado el coche.
Esa denuncia no dio lugar a que se incoasen diligencias de investigación porque los agentes de la Policía se dieron cuenta de que era mentira.
La sentencia resalta que, cuando presentó la denuncia, la acusada sabía que estaba faltando a la verdad.
Añade que, al declarar ante el juez de Instrucción por segunda vez en calidad de imputada, Vanesa F.B. modificó su versión inicial de lo ocurrido y aseguró que la persona que conducía y que causó el accidente fue su expareja.
La mujer que fue atropellada sufrió contusiones en la cara, en las caderas, en los muslos y en las rodillas, tuvo un esguince en el tobillo y se rompió tres dedos de un pie, además del peroné.
Tuvo contusiones óseas y precisó puntos de sutura y tratamiento de fisioterapia y psicológico. Tardó en curarse 87 días, todos ellos impeditivos para sus ocupaciones habituales.
Como secuelas le quedaron cicatrices y dolores, abultamiento y hundimiento en el muslo y un cuadro ansioso depresivo estabilizado.
El Juzgado de lo Penal condenó a Vanesa F.B. por simulación de delito y por lesiones imprudentes. Por el primero de esos delitos, le impuso una multa de 1.200 euros, mientras que por el segundo la condenó a cinco meses de cárcel y a la privación de conducir durante tres años.
Pero el Juzgado absolvió a esta mujer por los delitos de denuncia falsa, calumnias, lesiones y omisión del deber de socorro, que también le achacaban la Fiscalía y la acusación particular que ejerció su expareja.
La defensa de la acusada recurrió el fallo insistiendo en que el autor de los hechos había sido la expareja de Vanesa F.B. y alegando que, si esta mujer había simulado el robo del coche, fue por miedo.
La Audiencia rechaza estos argumentos y subraya que no tiene “ninguna duda” de que quien conducía era la acusada, y que “posiblemente por miedo” se dio a la fuga.
La madre de la acusada declaró en el juicio que su hija le dijo que era su pareja quien había cometido ese atropello y que iba a denunciar la desaparición del vehículo.
La sentencia del Juzgado aclaraba que no había ninguna prueba de que la expareja de Vanesa F.B. participara en el atropello ni de que supiera que se había producido, y por ello la juez acordó que se dedujera testimonio contra la acusada y contra su madre, porque creía que esta testigo pudo haber faltado a la verdad.
Los magistrados remarcan que el “cúmulo de contradicciones” de los testimonios es tal” que no les extraña que la juez de lo Penal decidiera la deducción de testimonio.
La Sala va más allá y afirma que “lo que sorprende” es que la juez no hiciera lo mismo respecto a otro testigo, el compañero de la madre de la procesada.





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