
Sólo hay dos marcas en el mundo que realmente pueden fabricar y desarrollar motos retro con garantías de éxito. Una es de Italia y la otra de Inglaterra.
Lógico, porque cuando los japoneses no existían y los americanos fabricaban custom, marcas como Triumph investigaban y competían desarrollando las mejores motos de su época. Estamos hablando de los años 40, 50, 60 y 70.
Durante esas décadas, Inglaterra era una de las cunas de la automoción mundial y Triumph uno de sus estandartes. Cuando la marca reapareció a principios de los ’90, tras una época en que había cerrado sus puertas, sus nuevos dueños sabían perfectamente que esa historia y esa experiencia serían las bases de su éxito.
Por ello desarrollaron modelos como las Thunderbird o las Bonneville que supusieron una mirada al pasado con la tecnología del momento, con lo cual, efectivamente, estas gamas fueron la base de la recuperación de Triumph.
Así, uno de los mejores ejemplos es esta T100. Con su característico chasis doble cuna de acero, sus llantas de radios de 19 pulgadas delante y 17 detrás, doble amortiguador trasero y una estética que nos lleva a la época en que nuestros abuelos disfrutaban con el ronronear de los cilíndricos “twin”, que hace girar la cabeza allá por donde pasa.
No es una deportiva, no es una espectacular custom estilo americano, pero tiene ese encantador y nostálgico estilo que enamora a todo aquel que tenga una gota de amor por las motos en su sangre.
Comportamiento y Prestaciones
Con la incorporación de la inyección electrónica hace unas temporadas, el funcionamiento de estos modelos nostálgicos de la marca inglesa ganaron en suavidad, respuesta, consumo y rebajaron sus emisiones, pero una cosa es ser moderna y otra parecerlo.
Por su filosofía de diseño, todo el sistema de inyección esta camuflado dentro de un cuerpo de carburadores para que los románticos de las agujas y los chiclés puedan seguir soñando. Hasta incorpora todavía tirador del starter para arrancar en frío, como hace años.
No obstante, este motor de 865 cc proporciona unos excelentes 68 CV que permiten prestaciones muy válidas alcanzando velocidades máximas de 180 km/h.
Desde luego, no te sientes rodando sobre una moto antigua, ni mucho menos, sino una clásica modernizada. Eso sí, a ciertos regímenes vibraciones de baja frecuencia llegan a los puños, haciéndose algo molestas con los kilómetros, pero por otro lado es cómoda y los consumos muy contenidos.
Por otro lado, las amortiguaciones son más bien blandas y el tacto del sistema de freno correcto, muy suave y nada agresivo -como todo el resto de esta moto-. Un estilo tan elegante e inteligente como el que sólamente Triumph es capaz de hacer tiene su precio, 9.995 euros.
Destacable
- Diseño.
- Suavidad motor.
- Consumos.
Mejorable
- Aerodinámica.
- Vibraciones a ciertos regímenes de giro.
- Amortiguación y frenos muy suaves.






Dificil de accionar caballete central, falta aza lateral.
Los silenciadores no permiten sacar eje rueda trasera.
Sofisticado y laboriosa remocion asiento.
No tiene donde guardar 1 alfiler
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